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Iglesia y Hospital de la Caridad de Sevilla

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Fachada de la Iglesia de San Jorge del Hospital de la Caridad de Sevilla

Breve Historia

Cuando se le pregunta a un sevillano por La Caridad, en seguida dirá que es una iglesia situada entre la Torre del Oro y La Giralda, otros que un hospital, algunos que una residencia de ancianos… pues sí, pero no, es todo eso y mucho más.

Realmente es una Hermandad, con todo lo que ese nombre lleva implícito en Sevilla, que no es lo mismo que en otros lugares. Este término comprende muchos aspectos, tanto religiosos, como sociales, culturales….

Su nombre “real” es Hermandad de la Santa Caridad, fundada por el noble caballero Miguel de Mañara.

De Hospicio a Hospital.

En la Hermandad de la Santa Caridad Miguel de Mañara empezó ejerciendo el cargo de diputado de entierros y de limosnas, lo cual le dio la oportunidad de apreciar las terribles condiciones de vida de los pobres que morían en la calle. Al año de hacer su prometimiento como hermano, propuso en el cabildo del 9 de diciembre de 1663 un conjunto de ideas para afrontar estas situaciones y recoger por las noches en un local a los pobres que vagaban por las calles de Sevilla. Ello equivalía a formular la creación del hospicio y, aunque tuvo eco la propuesta entre los hermanos, se salía de los fines y recursos de la corporación, por lo que recibió ánimos y estímulos, pero no el beneplácito para que la Hermandad se hiciera cargo de tan importante empresa.

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Estatua de Miguel de Mañara. Fue realizada en bronce en 1902 con el modelo original de la estatua de Mañara del palacio de San Telmo por Antonio Susillo (1857-1896). Jardines de la Caridad, frente al hospital de la Caridad.

Unos días más tarde, en el cabildo de 27 de diciembre de 1663 fue elegido hermano mayor, responsabilidad que desempeñó hasta su muerte. En el tercer cabildo que presidiera como hermano mayor, el 17 de febrero de 1664, planteó de nuevo su idea, ahora ya como algo que saldría adelante con su trabajo y el apoyo de los hermanos. A partir de ese momento creará un hospicio, y más tarde lo transformará en Hospital de la Santa Caridad, construyendo un amplio edificio, al igual que la iglesia anexa.

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Las reales Atarazanas Sevilla. Las Atarazanas de Sevilla fueron construidas en 1252 por mandato del rey Alfonso X, El Sabio. Así reza en la lápida fundacional que aún se conserva en el Hospital de la Caridad. El sentido de estos astilleros consistía en abastecer de galeras y bajeles a la Real Marina de Castilla, creada en Sevilla y que debía contrarrestar las frecuentes invasiones norteafricanas. Su arquitectura respondía a un híbrido gótico mudéjar, con una disposición inicial de 17 naves perpendiculares al río Guadalquivir y una cota de superficie casi a nivel de la lámina de agua para facilitar la entrada y salida de buques.

Los inicios del Hospicio fueron humildes. Con el propósito de salvar de las crudas noches en la calle a tantos pobres que vagaban por Sevilla, arrendó una dependencia de las antiguas atarazanas reales y en ella se dispuso un hogar donde calentarse. Se prestaba servicio solo por las noches y desde el día 14 de septiembre hasta el 23 de abril, recogiéndose allí a un notable número de menesterosos. Posteriormente se ampliaría el concepto de hospicio, con la fundación del Hospital, la construcción de las actuales edificaciones, y la fijación en la regla de la Hermandad de unas pautas por las cuales se obligaban los hermanos a organizar y sostener la asistencia a los desvalidos.

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Mañara abrió las puertas del hospicio para que todas las personas sin techo pudiesen encontrar refugio para pasar la noche en él. Emprendió la creación de un comedor y de un hospital dotado de 50 camas. Para su acción incrementó en más de 500 las personas que ingresaron en la Hermandad y elevó de manera astronómica la recaudación de limosnas entre 1661 y 1679 en un millón de ducados, que fueron gastados en socorro a los pobres y otras obras caritativas.

Las funciones de la Hermandad siguen desempeñándose a día de hoy, siendo curioso el asistir al sepelio de alguno de los residentes, ya que sigue realizándose como siglos atrás, con una caja de madera de pino (tal cual, sin barnizar ni nada), oficiando una misa en la Iglesia y trasladándolo a hombros por los patios del Hospital hasta la puerta, donde el coche fúnebre lo conduce al cementerio. Cuentan que antiguamente eran portados a hombros hasta la calle Torneo donde un carromato ya los acercaba al camposanto.

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Maqueta

Iglesia, Hospital, Patio y Sala de Cabildos

Antes de pasar a la descripción de la Iglesia, nos saltamos la cronología y seguimos reseñando el Hospital, el Patio y la Sala de Cabildos.

En 1670, una vez terminada la iglesia, Miguel de Mañara impulsó la construcción del hospital, completando tres salas. Para su construcción se aprovecharon las naves colindantes de las antiguas atarazanas reales que había mandado edificar el rey Alfonso X, en 1252. ​

El hospital se encontraba destinado a la atención de pobres y vagabundos. En un principio, los miembros de la hermandad consideraron una participación menor en el proyecto con la creación de un hospicio donde pudieran pasar la noche los vagabundos de la ciudad. El hospicio existió durante ocho años, tras los cuales la Hermandad bajo la determinación de Mañara tomó la decisión de ampliarlo y convertirlo en hospital.

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Reales Atarazanas de Sevilla. Naves

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Rincón del Patio

Patio principal

Destaca la brillante solución arquitectónica con la que cuenta el patio principal de este edificio.

De planta rectangular, está rodeado por galería de columnas en tres de sus lados, y aparece dividido en dos patios cuadrados iguales y contiguos a través de un pasadizo superior que se apoya sobre el mismo tipo de columnas de orden toscano.

Sus muros están decorados con grandes paneles de azulejos del siglo XVII y en tonos azules, que representan escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento.

En el centro de cada uno de los dos patios se encuentra una fuente de mármol con grupos escultóricos que representan a la Fe y la Caridad, respectivamente.

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En primer plano la fuente de “La Fe”, al fondo la de “La Caridad”, ambas procedentes de Génova. Edificado sobre unos almacenes de las Atarazanas de Alfonso X el Sabio. Interviene, Leonardo de Figueroa.

Cuenta con tres grandes salas, construidas aprovechando las atarazanas de la época de Alfonso X “El Sabio”.  El Patio de acceso tiene columnas toscanas rematadas por arcos de medio punto, con azulejos holandeses del 1700 representando escenas del Antiguo y Nuevo Testamento.

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Hospital de la Caridad (s.XVII). Patio de Leonardo de Figueroa. Fuente traída de Génova (1682) por el venerable don Miguel de Mañara y Vicente de Leca. Los azulejos proceden del Convento de los Descalzos (Cádiz), holandeses del 1700.

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Detalle con azulejos

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Fuente de la Caridad, procedente de Génova (1682).

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Fuente de la Fe, procedente de Génova (1682).

Patio posterior

Al fondo del patio principal, y en su ángulo derecho, un paso en recodo comunica con un gran patio descubierto de planta irregular y en forma de L, ajardinado con parterres y con una pequeña fuente circular en su primer tramo.

Este primer espacio queda delimitado del siguiente a través de uno de los grandes arcos góticos de ladrillo visto que formaba parte del conjunto estructural de las Atarazanas Reales, quedando visto algún arco más en la pared del fondo.

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Arco Atarazanas Hospital de la Caridad de Sevilla. Columna con busto de Mañara.

El segundo espacio de este patio está presidido por una alta columna central sobre la que se muestra un busto del fundador del hospital, Miguel de Mañara. A su derecha, una escalera junto al gran arco gótico incluye en su base un azulejo conmemorativo donde se explica que su finalidad: “Escalera que comunica directamente la iglesia con los aposentos que ocupó en los postreros años de su vida el venerable señor don Miguel de Mañara, quien la mandó construir para facilitar sus frecuentes visitas al augusto Sacramento del Altar.”

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Detalles (1)

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Detalles (2)

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Detalles (3)

La Iglesia

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Fachada de la Iglesia de San Jorge del Hospital de la Caridad de Sevilla

Leonardo de Figueroa la termina en 1721, por lo que el benefactor y Hermano Mayor de la Hermandad de la Santísima Caridad, don Miguel Mañara (1626-1679) no vería citada terminación.

En 1644, por ruina de la antigua capilla, se decide la construcción de una nueva iglesia según planos de Pedro Sánchez Falconete. Miguel Mañara, elegido como hermano mayor en 1663, se convirtió en el principal impulsor del proyecto y agilizó las obras del templo. Los planos de la Iglesia fueron reformados por iniciativa de propio Mañara y la fachada fue rematada por Leonardo de Figueroa.

La fachada de la Iglesia, obra representativa “cumbre” del barroco sevillano, está decorada con azulejos que representan a sus patronos San Jorge y Santiago y a las tres virtudes teologales, La Fe, La Esperanza y La Caridad.

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Levantada en estilo manierista, se plantea como un gran retablo, a base de tres cuerpos, tres calles y ático. En el centro del cuerpo bajo se abre la puerta de acceso, adintelada y flanqueada por columnas pareadas toscanas entre las que se sitúan hornacinas con frontones curvos con las imágenes de San Hermenegildo y Fernando III el Santo. En el segundo cuerpo se abre un vano adintelado y abalconado enmarcado con pilastras corintias, a cuyos lados están dos paneles de azulejos con los patronos San Jorge y Santiago. Y en el tercer cuerpo se encuentran los paneles que representan a la Caridad en el centro, y a la Fe y la Esperanza a los lados (las tres virtudes teologales, Fe, Esperanza y Caridad -creer en Dios, esperar la salvación y amar al prójimo-).

Termina la fachada con una cornisa que da paso al ático, estructurado mediante un vano adintelado enmarcado con columnas adosadas que sostienen cornisas rectilíneas quebradas.

A un lado de la iglesia se alza la torre, atribuida junto con el ático, a Leonardo de Figueroa. De estilo barroco y planta cuadrangular, se estructura la zona de campanario mediante arcos semicirculares encuadrados con pilastras decoradas con bolas de cerámica, y se cubre con chapitel mixtilíneo rematado por una cruz.

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Fachada Detalle

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Fachada Detalle

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Fachada Detalle

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Fachada Detalle

El interior

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El elemento más importante del hospital, desde el punto de vista artístico, es la iglesia, que debe representar la expresión de toda una época: el barroco pleno de la segunda mitad del XVII. Antes había una vieja capilla dedicada a San Jorge, la cual estaba en estado ruinoso y la hermandad encarga a Pedro Sánchez Falconete (Maestro de obras de la Catedral y el Arzobispado, finalizó la Lonja de la ciudad, actual Archivo de Indias) la construcción de una nueva iglesia. El proyecto inicial fue reformado por Miguel de Mañara, principal impulsor del proyecto, y la fachada la terminó Leonardo de Figueroa.

La iglesia es de una sola nave, cubierta con bóveda de cañón y una pequeña cúpula en el espacio anterior al presbiterio.

La decoración interior de esta Iglesia fue realizada por artistas tan prestigiosos como Murillo, Valdés Leal, Pedro Roldán y Bernardo Simón de Pineda que plasmaron en ella la inspiración de Miguel Mañara.

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Retablo Altar Mayor

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Detalle Altar Mayor

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Detalle Altar Mayor

El Retablo Mayor, realizado entre 1670 y 1675, es obra de Bernardo Simón de Pineda y las esculturas de Pedro Roldán, siendo la policromía de Valdés Leal. En su centro hay un bellísimo grupo escultórico de gran tamaño que representa el Entierro de Cristo. En la parte superior del retablo aparecen representadas la Fe, la Esperanza y la Caridad y en los lados del retablo se encuentran figuras de San Roque y San Jorge, obras también de Pedro Roldán, así como una Virgen de la Caridad. El Retablo es un espacio limitado por cuatro columnas ricamente decoradas que sostienen una cúpula, y en el bajorrelieve del fondo se representa el Monte Calvario. El Retablo, brillante como el oro, atraería las miradas de los fieles y confirmaría visualmente la idea de que cualquier obra de caridad, se haría también con el mismo Cristo, justificándose también la función inicial de la Hermandad: enterrar a los ajusticiados.

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Detalle del Retablo Mayor

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Escena del entierro de Cristo esculpido por Pedro Roldán

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“Pedro Roldán” “Entierro de Cristo” “Hospital de la Caridad” Sevilla (Detalle)

A los pies del templo se encuentras dos de las obras maestras de Valdés Leal y que contienen una profunda meditación sobre la Muerte y los acontecimientos espirituales que la suceden: “Finis gloriae mundi” y “In Ictu Oculi”; en el trascoro, también de Valdés Leal, se encuentra “El triunfo de la Santa Cruz”.

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Finis Gloriae Mundi por Valdés Leal

Valdés Leal amigo de Don Miguel de Mañara, autor del Discurso de la Verdad, tratado ascético donde se describe la muerte con realidad estremecedora. Valdés Leal decide ilustrarlas en el Hospital de la Caridad de Sevilla. Este texto hace referencia al Juicio Final y al valor que en él tendrán las obras de la misericordia. Allí dos grandes alegorías de los fines últimos, macabras alegorías del Barroco más duro que fascinaron a los románticos. Son obras llenas de melodramática teatralidad y con una severa y clara intención moralizante, que contrastan, en el mismo templo, con algunas de las más delicadas obras de Murillo. Se trata de auténticas Vanitas, es decir, bodegones que aluden a la vanidad humana y amonesta sobre la caducidad de los bienes terrenales y la brevedad de la vida terrenal.

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In ictu oculi de Juan de Valdés Leal

Estas dos pinturas del género Vanitas, aluden a la banalidad de la vida terrena ya la universalidad de la muerte, aunque también quedan unidas con el fin primordial de la Hermandad de la Caridad de Sevilla, que fue el de enterrar a los ajusticiados e indigentes de la ciudad.

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Entrada y Coro de la iglesia del Hospital de la Caridad, Sevilla. Pintura: Exaltación de la Santa Cruz, autor Valdés Leal

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Cúpula del crucero.

Estas obras daban paso a un conjunto de cuatro pinturas de Murillo, que fueron robadas, en 1810, durante la Guerra de la Independencia por el Mariscal francés Soult. que posteriormente exhibió orgullosamente en su casa de París. A su muerte, las pinturas fueron vendidas por sus herederos, encontrándose en diversos museos del mundo, la Galería Nacional británica de Londres, la Galería Nacional canadiense de Ottawa, la Galería Nacional estadounidense de Washington y el Hermitage de San Petersburgo.

Estos lienzos fueron sustituidos en un principio por cuatro paisajes con escenas bíblicas de Miguel Luna, que rompían el discurso iconográfico pretendido por Mañara. Desde 2008, se han colocado reproducciones de los cuadros originales de Murillo que hacen conservar el sentido iconográfico del conjunto de la iglesia y los cuadros de Luna se han restituido a la sala de capítulos alta con otros cuatro paisajes de su mano fechados en 1674.

El ciclo de las obras de misericordia de Murillo se continúa con las dos pinturas situadas en lo alto del muro del ante presbiterio, que representan a Moisés haciendo brotar agua de la Roca y la Multiplicación de los panes y los peces.

Otras obras de Murillo en la Iglesia son: “San Juan de Dios transportando un enfermo”, “La Anunciación”, “Santa Isabel de Hungría”, “El Niño Jesús” y “San Juan Bautista Niño”.

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‘Milagro de la multiplicación de los panes y los peces’ tras su restauración por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH).

La composición se divide en dos ámbitos: a la izquierda, al pie de unas rocas que generan efectos de claroscuro, se describe, en primer término, a Cristo en el momento en que multiplicó milagrosamente una pequeña cantidad de panes y peces para dar de comer a una multitud hambrienta que le seguía; está acompañado de sus apóstoles, que muestran actitudes contrastadas ante la posibilidad de que se obre el prodigio. En un segundo plano, a la derecha, se abre un amplio paisaje en lejanía hacia el fondo, en el que se describe a la muchedumbre que espera ser alimentada.

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Moisés golpeando la roca de Horeb. 1666-1670. Óleo sobre tela. 62,8 × 145,1 cm. Hospital de la Caridad, Sevilla. Tras su restauración por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH).

La temática de la obra sigue el argumento del Libro del Éxodo (17-17) del Antiguo Testamento. En esos versículos se narra como Moisés para aplacar la sed del pueblo de Israel, que transitaba por el desierto y que moría de sed, implora la ayuda de Dios, quien le manda golpear la roca de Horeb de donde inmediatamente salta un potente chorro de agua que sacia la sed del pueblo. En la escena se muestra todo un repertorio de gestos, actitudes y reacciones psicológicas, como señala Valdivieso, quien se fija en las diferencias entre los personajes que ya han saciado su sed y los que están a la espera de poder hacerlo. En el centro de la escena Moisés y Aarón agradecen al cielo el milagro, mientras que un niño montado a lomos de un caballo los señala conformándolos como los autores del milagro.

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Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682). San Juan de Dios transportando a un enfermo. Hacia 1672. Óleo sobre lienzo. 325 x 245 cm. Sevilla, iglesia del Hospital de la Santa Caridad.

Esta obra se refiere a la dedicación que los hermanos debían tener con los enfermos de llevarlos al hospital. Describe el momento en el que este santo granadino, que transporta por la noche a un enfermo cargado a sus espaldas, es vencido por el peso y está a punto de caer al suelo, circunstancia que impide un ángel que se le aparece para ayudarle en su misericordiosa tarea.

Es reseñable el admirable contraste de expresiones que se advierte entre la figura del santo, emocionado y sorprendido de la inesperada ayuda celestial, y la imagen del ángel con las alas desplegadas que, amable y desenvuelta, destaca sobre una intensa oscuridad. En el fondo difuminado, una mujer contempla el prodigio desde una ventana.

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Bartolomé Esteban Murillo. Santa Isabel de Hungría cuidando a los tiñosos. Hacia 1672. Óleo sobre lienzo. 325 x 245 cm. Sevilla, iglesia del Hospital de la Santa Caridad.

La segunda obligación de la Hermandad, después de enterrar a los muertos, era atender a los enfermos, curarlos y darles de comer, mandatos que se describen en esta obra.

En el interior de un salón palaciego, la santa lava y cura amablemente las heridas de un grupo de enfermos y mendigos de todas las edades, con la ayuda de dos asistentes. Se produce un armonioso contraste entre la distinguida elegancia de la reina y su séquito de bellas damas, con la expresividad popular y el miserable aspecto de los menesterosos. Destaca la figura de un pícaro que se rasca despreocupadamente, al tiempo que dirige un guiño al espectador. En segundo término, se divisa un atrio, donde unos pobres son alimentados sentados alrededor de mesas bien servidas.

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El regreso del hijo pródigo (copia a mano del original). Murillo. Óleo sobre lienzo. 236×262 cm. The National Gallery of Art. Washington. Hacia 1668. Óleo sobre lienzo. 236 x 262 cm. Washington, National Gallery of Art. Procedencia: Sevilla, iglesia del Hospital de la Santa Caridad.

Traduce esta pintura la obra caritativa de vestir al desnudo, episodio procedente de la parábola del Evangelio de San Lucas (15, 11-24) que narra el arrepentimiento del hijo pródigo y su regreso al hogar después de haber dilapidado su herencia.

La composición está situada en un fondo arquitectónico de solemne estructura, que alude a la lujosa mansión del padre, y se centra en el abrazo paterno-filial, adornado por un pequeño perro que salta de alegría. En un acto de generoso perdón, el anciano, al verlo harapiento y maltrecho, ordena que le atiendan. A la derecha, sus hermanos y sirvientes le traen ricos ropajes y un anillo, mientras que a la izquierda llevan a sacrificar un becerro para organizar un banquete.

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Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682): La liberación de San Pedro (copia a mano del original). Hacia 1667. Óleo sobre lienzo. 238 x 260 cm. San Petersburgo, Museo Estatal del Hermitage. Procedencia: Sevilla, iglesia del Hospital de la Santa Caridad.

Alegoriza esta pintura la obra de misericordia de redimir al cautivo. Este episodio aconteció en Roma, cuando el apóstol se encontraba preso en las cárceles Mamertinas y fue puesto en libertad por un ángel, que rompió los barrotes de la celda y las cadenas que lo sujetaban. La composición está resuelta con recursos lumínicos tenebristas, dada la penumbra que reina en la cárcel y las fuertes contraposiciones psicológicas En medio de la oscuridad ambiental, resplandece el ángel de pie, con actitud dinámica, enérgica y decidida, cuyos intensos fulgores se reflejan sobre un atónito san Pedro y le insuflan la fuerza necesaria para incorporarse. Al fondo aparecen los guardianes dormidos, diluidos en la sombra.

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Bartolomé Esteban Murillo – Curación del paralítico en la piscina de Bezata- Año 1670. Óleo sobre lienzo, 237 x 261 cm Londres, National Gallery

Recoge un pasaje del Evangelio de San Juan (Cap. 5, 2) donde narra el momento en que durante la segunda estancia de Jesús en Jerusalén cura a un paralítico que no podía sumergirse en la piscina de Bezata. Las figuras principales se sitúan en la zona izquierda de la composición. Jesús aparece en el centro, dirigiendo su brazo al paralítico que aparece en el suelo, en una postura claramente escorzada. San Pedro, san Juan y otro apóstol no identificado acompañan a Cristo y dirigen su atenta mirada hacia el enfermo al que su maestro cura. Otros personajes dispuestos alrededor de la piscina completan la escena, apreciándose en primer plano un perro. En el cielo nuboso que cierra el conjunto podemos observar un ligero rompimiento de Gloria con un ángel rodeado de una aureola de luz dorada. Según el evangelio, ese ángel “descendía de tiempo en tiempo a la piscina; se agitaba el agua, y el primero que descendía después de agitarse el agua, era curado de cualquier enfermedad que tuviese”. Una vez más, el maestro sevillano recoge a la perfección los gestos y actitudes de los personajes, dotando de naturalismo y espiritualidad al episodio. Murillo presenta la escena ante una admirable construcción arquitectónica de inspiración clásica, recogiendo la idea de la piscina con cinco pórticos a la que hace referencia el texto bíblico. La sensación de perspectiva que se consigue con esta arquitectura queda reforzada al emplear planos alternos de luz y sombra que también ayudan a crear un formidable efecto atmosférico, como había hecho Velázquez en Las Meninas.

 

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Museo Arqueológico de Estambul (Exteriores y Arqueología Clásica) Parte I.

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Medusa başlı madalyon kabartması.

Algo de historia y breve descripción

Es viernes 6 de noviembre de 2015, el día es gris y fresco, todo huele a MAR entre las callejas que bordean los muros del palacio Topkapi y el Parque Gülhane y que nos llevan veladamente a uno de los más importantes museos del mundo en su género.

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Café en Gülhane

El Museo Arqueológico de Estambul fue fundado por el polifacético Osman Hamdi Bey (1881-1910), arqueólogo, pintor, matemático, director del museo y aquel que tuvo la inmensa suerte de hallar el más impresionante conjunto de sarcófagos antiguos en la Necrópolis real de Sidón, actual Líbano, que se constituyen en las joyas más preciadas de la colección, en 1891. El objetivo del fundador fue reunir artefactos de todas las civilizaciones que co-existieron dentro del Imperio otomano. El nombre original de este museo era Museo Imperial (Müze-i Hümayun).

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Puerta de entrada (Tickets)

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Osman Hamdi Bey (1881-1910)

Osman Hamdi Bey (1881-1910) Para conocer con algo más de profundidad la personalidad de Osman Hamdi Bey, puede visitarse este artículo que firma Ana Morales (Haz clic)

Los orígenes del museo se remontan a una reducida colección de antigüedades que se instaló en 1846 en el Palacio Topkapi. En 1869 se convirtió en el museo de la corte.

Es en 1891, cuando el Museo Arqueológico abrió sus puertas convirtiéndose en el primer museo de Turquía.

Colección

La colección del museo está repartida en tres edificios, aunque cabría destacar (desde mi humilde punto de vista) que tanto las calles y solares de los aledaños como los patios interiores del complejo, pudieran considerarse como otra parte expuesta sin catalogación aparente.

  • Museos Arqueológicos
  • Colección de Arte Oriental (Museo del Antiguo Oriente)
  • Colección de cerámicas y joyas
  • Exteriores

En esta entrada, nos centraremos en los patios exteriores y en el Museo Arqueológico (Arqueología Clásica) dejando para una segunda parte, la Colección de Arte Oriental (Museo del Antiguo Oriente) y la Colección de cerámicas y joyas.

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Comencemos por los patios y jardines: Sarcófagos, torsos, cabezas, columnas…

Tanto en las calles aledañas como en los patios del complejo, nos encontramos una ingente cantidad de “obra” que, en cualquier otro país o museo, serían obras de primerísimo orden.

Aquí una muestra sin clasificar.

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Esta gran piedra clave que se encontró en Çemberlitaş puede pertenecer a un gran arco en el Foro de Constantino.

Cabeza de Medusa. En la mitología griega, Medusa (en griego antiguo Μέδουσα Médousa, ‘guardiana’, ‘protectora’) ​ era un monstruo ctónico femenino, que convertía en piedra a aquellos que la miraban fijamente a los ojos. Fue decapitada por Perseo, quien después usó su cabeza como arma​ hasta que se la dio a la diosa Atenea para que la pusiera en su escudo, la égida. Desde la antigüedad clásica, la imagen de la cabeza de Medusa aparece representada en el artilugio que aleja el mal conocido como Gorgoneion.

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Tres sarcófagos de pórfido.

Tres sarcófagos de pórfido se encuentran ubicados fuera del Museo Arqueológico de Estambul.
El pórfido es un tipo de roca ígnea, más concretamente una roca filoniana. Su nombre se deriva del latín (porphyra) y el griego antiguo πορφύρα (porphúra), que significan ‘púrpura’, debido a su color. El pórfido ha sido utilizado en la construcción desde la antigüedad por su dureza y aspecto decorativo.

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En éste, la cubierta es un techo inclinado con acroteria angular, en cuyo frente la cruz está tallada con un monograma cristiano incluido en una corona de laurel y flanqueado por letras alfa y omega.
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Las colecciones del Museo Arqueológico de Estambul:

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El edifico principal del Museo Arqueológico, de estilo neoclásico, fue diseñado por Alexandre Vallaury (Alexander Vallaury pasó su tiempo entre 1869 y 1878 en París, donde estudió arquitectura en la École nationale supérieure des Beaux-Arts . Al regresar a Estambul en 1880, conoció a Osman Hamdi Bey. Los dos artistas trabajaron estrechamente en los campos de la arqueología, el trabajo museístico y la educación en bellas artes…)

El edificio principal del Museo Arqueológico de Estambul, además de su gran sección de sarcófagos alberga en tres plantas colecciones del periodo bizantino, que denominan “Estambul a lo largo del tiempo”. Comparten espacio también Anatolia y Troya mas culturas adyacentes a Turquía (Chipre, Siria y Palestina). Alberga algunos objetos mundialmente conocidos. Lo más importante del museo es la gran colección de sarcófagos, entre los que destacamos el Sarcófago de Alejandro (S. IV) y el de Las plañideras. Cabe igualmente destacar entre otras innumerables obras, la estatua de Marsias, la estatua y busto de Alejandro Magno, Sapho…y una buena colección de Tracia, Bitinia y Bizancio, y algunas piezas del tesoro de Schliemann, procedentes de Troya.

Muy notable es sin duda la colección de escultura clásica que va de los tiempos de la Grecia Arcaica, hasta los del periodo romano, pasando por el más puro clasicismo griego y el afectado estilo helenístico.

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Periodo helenístico

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Detalle de Cornelia Antonia -Pudicita-; Siglo II. dC.

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Marsias

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Marsias (Detalle)

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Marsias y Hermafrodito

En la mitología griega, Marsias (en griego antiguo Μαρσύας) es un sátiro que desafió a Apolo en un concurso musical. Se creía que había nacido en Celenas (Frigia), en la fuente principal del río Meandro. Marsias era un experto tocando el aulós, una especie de flauta doble. Había hallado el instrumento en el suelo, donde lo había dejado su inventora: Atenea, después de ver sus mejillas infladas reflejadas en él mientras tocaba.

Apolo y Marsias se enfrentaron en un concurso musical en el que el ganador podría tratar al perdedor como quisiera. Los jueces fueron las Musas, por lo que naturalmente Marsias perdió y fue desollado vivo en una cueva cerca de Celenas por su hibris al desafiar a un dios. Apolo clavó entonces la piel de Marsias en un árbol (un pino que sobresalía de los demás en la versión del Pseudo-Apolodoro1​), cerca del lago Aulocrene, y su sangre formó el río Marsias (afluente del Meandro, que desemboca en éste cerca de Celenas).

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Hermaphroditus. Siglo 3 aC, de Pérgamo.

Hermafrodito o Hermafrodita (en griego antiguo, Ἑρμαφρόδιτος) es un personaje de la mitología griega. Era hijo de Afrodita y de Hermes, en honor de los cuales recibió el nombre, una mezcla de los de sus padres. Pero Afrodita, al sentirse culpable de adulterio, se separó de su hijo y lo dejó en el monte Ida (Frigia) al cuidado de las ninfas del monte, por quienes fue criado.

Con el paso del tiempo, el niño se convirtió en un joven de gran belleza. Un buen día, Hermafrodito decidió salir a recorrer las tierras griegas. Yendo de camino a Caria, en Halicarnaso, el exceso de calor de aquel día soleado le hizo aproximarse a un lago para refrescarse, y se lanzó a nadar desnudo. La náyade Salmacis —o Salmácide—, espíritu de aquel lago, al notar su presencia y observar su cuerpo desnudo, sintió una atracción inmediata hacia él y no tardó en desnudarse y acercársele para tratar de conquistarlo, pero el joven se resistió.

Aun así, la ninfa no cejó en su empeño y, poco después, desde la fuente cercana a la que Hermafrodito se había acercado, Salmacis se abrazó a él fuertemente, lo arrastró al fondo y, mientras forcejeaba con él, suplicó a los dioses que no separaran sus cuerpos, diciendo: ¡Te debates en vano, hombre cruel! ¡Dioses! Haced que nada pueda jamás separarlo de mí ni separarme de él”. Los dioses, atendiendo su súplica, le concedieron su deseo y ambos cuerpos se fusionaron para siempre en un solo ser, de doble sexo.

Hermafrodito suplicó a sus padres, los dioses, que cualquier joven que se bañara en aquel lago corriera su misma suerte. De esta forma, el lago arrebataría la virilidad a todo aquel que se bañara en él, tal como así se lo concedieron los dioses.

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Apolo y la Cítara.

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Apolo y la Cítara. (Cabeza de Apolo, Detalle)

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Dionisio

En la mitología clásica, Dioniso (en griego antiguo Διώνυσος Diônysos o Διόνυσος) es “hijo de Zeus” (“Διός” en griego antiguo, es el genitivo de Ζεύς, que significa “de Zeus”) y (“νυσος” en lengua tracia-frigia, significa “hijo”),​ es el dios de la vendimia y el vino, inspirador de la locura ritual y el éxtasis, y un personaje importante de la mitología griega, como hijo del dios principal Zeus (Ζεύς en griego antiguo). Aunque los orígenes geográficos de su culto son desconocidos, casi todas las tragedias lo presentan como «extranjero».

Fue también conocido por los romanos como Baco (del griego antiguo Βάκχος Bakkhos) y el frenesí que inducía, bakcheia. Es el dios patrón de la agricultura y el teatro. También es conocido como el ‘Libertador’ (Eleuterio), liberando a uno de su ser normal, mediante la locura, el éxtasis o el vino. ​ La misión divina de Dioniso era mezclar la música del aulós y dar final al cuidado y la preocupación. ​ Los investigadores han discutido la relación de Dioniso con el «culto de las almas» y su capacidad para presidir la comunicación entre los vivos y los muertos.

Cabeza de Agripina

Cabeza de Agripina

Cabeza Diocleciano

Cabeza Diocleciano

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Cabeza de mujer. 69-96_d.C. Áptera, Creta

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Coephora

Cabeza de Hermes

Cabeza de Hermes

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Statue of Zeus, Istanbul Archaelogy Museum

Zeus

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Cabeza de Alejandro Magno, mármol, Pérgamo, helenístico, 1ª mitad del siglo II aC.

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Alejandro Magno

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Cabeza de la poetisa Sappho, Escultura de época romana, Museo de Arqueología de Estambul. Mármol de Smyrna.

Safo de Mitilene, también conocida como Safo de Lesbos o simplemente Safo, (en griego, Σαπφώ; en eolio, Ψάπφω) (Mitilene, Lesbos, ca. 650/610 – Léucade, 580 a. C.) fue una poetisa griega. Más tarde los comentaristas griegos la incluyeron en la lista de los «nueve poetas líricos». Platón la catalogó como “la décima Musa”.

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Efebo con clámide. Da Tralles. Secolo I aC.

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Efebo con clámide. Da Tralles. Secolo I aC.

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Oceanus de Éfeso, siglo II D.C.

En la antigüedad clásica, Océano (en griego antiguo Ώκεανός Ōkeanós u Ωγενος Ōgenos, literalmente ‘océano’​ en latín Oceanus u Ogenus) se refería al océano mundial, que los griegos y romanos pensaban que era un enorme río que circundaba el mundo. Más precisamente, era la corriente de agua marina del ecuador en la que flotaba la ecúmene (οἰκουμένη oikoumene, conjunto del mundo conocido por una cultura).

En la mitología griega este océano mundial era personificado como un Titán, hijo de Urano y Gea. En los mosaicos helenísticos y romanos (por ejemplo, en Océano y Tetis, de Zeugma, siglo III) se representa con frecuencia a este Titán con el torso y brazos de un hombre musculoso con barba larga y cuernos (a menudo con pinzas de cangrejo), y con la parte inferior del cuerpo de una serpiente (compárese con Tifón). En fragmentos de una vasija arcaica fechada sobre 580 a. C.,4​ entre los dioses que acuden a la boda de Peleo y la ninfa marina Tetis aparece un Océano con cola de pez, llevando un pez en una mano y una serpiente en la otra, dones de recompensa y profecía. En los mosaicos romanos, como el de Bardo, puede aparecer llevando un timón y meciendo un barco.

Algunos estudiosos creen que originalmente Océano representaba a todos los cuerpos de agua salada, incluyendo el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, las dos mayores masas acuáticas conocidas por los antiguos griegos. Sin embargo, a medida que la geografía se hizo más precisa, Océano pasó a representar las aguas más desconocidas y extrañas del Atlántico (también llamado «Mar Océano»), mientras el recién llegado de una nueva generación, Poseidón, gobernaba el Mediterráneo.

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Detalle Sarcófago de Alejandro

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Sarcófago de Alejandro

Se trata de una obra escultórica exenta realizada en mármol del Pentélico que todavía conserva restos de policromía, mide casi dos metros veinte de anchura y más de un metro noventa de altura. La obra dataría del siglo IV a.C. encuadrándose en el periodo helenístico de la cultura griego.

La pieza procede de la necrópolis de Sidón, junto con otros tres de factura parecida, pero de inferior calidad. El hallazgo, como ya hemos mencionado es producto de las excavaciones llevadas a cabo por Osman Hamdi Bey en 1887. Tras su hallazgo, F. Winter lo atribuyó a Abdalónimo, rey de Sidón. Se trataba de un monarca impuesto por Alejandro tras la batalla de Issos. Posteriormente, en la segunda década del siglo XX, esta hipótesis fue revisada y Karl Schefold demostró, más allá de cualquier duda razonable que este sarcófago se esculpió mucho después 311, año de la muerte del rey de Sidón mencionado. Su ejecución bien pudo ser hacia el 330, fecha que coincidiría con la muerte del monarca macedonio. Pero nada se sabe con seguridad.

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Al igual que el resto de la escultura helenística, los artefactos funerarios adquirieron durante esta época cierto carácter arquitectónico que las configuraba como elementos monumentales, así es común que los sarcófagos como este que aquí analizamos adquieran las formas de los templos con la tapa a modo de tejado. La obra, tallada en mármol representa un templo griego, con un magnifico frontón. En una de sus caras, se puede observar al propio Alejandro en la famosa batalla de Issos, cuando derrotó a Darío III. El rey macedonio va a caballo, con una piel de león en la cabeza; está atacando con una lanza a un persa que ha caído del caballo. En la otra cara nos encontramos con una cacería de leones en la que se ve a Alejandro junto a Abdalónimo; finalmente, en los laterales se observa al mismo Abdalónimo cazando una pantera y en el otro lateral una batalla desconocida, quizás Gaza.

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Sarcófago de las plañideras

No cabe duda de que el estilo praxitélico tiñó el ámbito ateniense de su época: las obras que lo ostentan, aun sin poder ser atribuidas con seguridad al maestro o a su taller, alcanzan en ocasiones un nivel que impide pasarlas por alto: es el caso, por ejemplo, del Sarcófago de las Plañideras, encargado por un monarca fenicio de Sidón y encontrado en su lejana necrópolis. “Es verosímil que el Sarcófago de las Plañideras sea el del rey sidonio Estratón, muerto hacia el 358, y que las mujeres dispuestas en los intercolumnios de un edificio jónico simulado representen el numeroso harén del difunto. Hábilmente variadas, pero con un estilo convencional que se inspira en modelos áticos, estas figuras no están unidas por un ritmo capaz de darles vida” (J. Charbonneaux).

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Sarcófago de Hipólito y Fedra

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Sarcófago de Sidamara.

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Resumen en forma de Clip

Aquí presento en forma de clip un resumen de lo expuesto anteriormente. Nota: Ver en HD.

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Actualidad, Arte, Museos Málaga

Centre Pompidou (Málaga)

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Málaga, ciudad natal de Picasso, sitúa la cultura y los museos en el centro de una nueva etapa de su desarrollo. La ciudad basa su dinamismo actual en la creación e implantación de eventos culturales y de instituciones museísticas de referencia. Málaga cuenta con una oferta muy rica que la convierte en la tercera ciudad del país, después de Madrid y Barcelona, en lo que a oferta cultural se refiere.

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En Málaga, el Centre Pompidou ofrece un recorrido permanente de varias decenas de obras de la incomparable colección del Centre Pompidou (París), invitando al público a recorrer el arte de los siglos XX y XXI. Presenta de dos a tres exposiciones temporales temáticas o monográficas al año, creadas por conservadores del Centre Pompidou y que exploran los diferentes segmentos de la colección (fotografía, diseño, arquitectura y vídeo). La experiencia se vive a través de programas pluridisciplinares dedicados a la danza, la representación, la palabra y el cine, con la ayuda de dispositivos de mediación, destinados sobre todo a un público joven.

El Ayuntamiento de Málaga trasladó al artista francés Daniel Buren el diseño de una intervención provisional in situ titulada Incubé (Incubado). Las fachadas de cristal del Cubo se han cubierto de cuadros de color combinados con franjas de 8,7 cm – su herramienta visual –, confiriendo al Centre Pompidou Málaga un aspecto singular que marca el panorama de la ciudad con la reconocible firma del célebre artista,

Los Centre Pompidou provisionales son un proyecto estratégico iniciado por Alain Seban, presidente del Centre Pompidou, y pretenden desplegar de forma más amplia la colección del Centre Pompidou, crear o consolidar nuevas redes en el extranjero y abrirse a nuevos públicos en Francia y en el mundo.

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Interior

UN RECORRIDO POR EL ARTE DE LOS SIGLOS XX Y XXI

Un recorrido temático permanente presenta en Málaga una selección de aproximadamente noventa obras de la colección del Centre Pompidou.

«Mostrar, a través de una selección variada y representativa de las colecciones del Centre Pompidou, las múltiples facetas de la representación moderna y contemporánea. Reconstituir su imagen fragmentada a través de la mirada que el artista dirige hacia el otro y hacia sí mismo, y el hilo de la deconstrucción del relato y de la visión operada por las vanguardias. Girar el espejo de la imagen para orientarlo hacia el espectador y sumergirlo en el imaginario de su tiempo: ese es el objetivo de la exposición permanente inaugural presentada en el «Centre Pompidou Málaga», explica Brigitte Leal, conservadora jefe del patrimonio, directora adjunta del Museo Nacional de Arte Moderno y comisaria de la exposición de las colecciones en el «Centre Pompidou Málaga».

Durante dos años y medio, se desplegará esta exposición de una selección de obras de la colección del Centre Pompidou en una superficie de 2.000 m2. En el recorrido, se tratan cinco temas: las metamorfosis, autorretratos, hombre sin rostro, el cuerpo político y el cuerpo en pedazos.

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Works in situ (Daniel Buren)

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METAMORFOSIS

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Ghost de Kader Attia en Centre Pompidou de Málaga

Picasso, más que ningún otro artista, amplió las posibilidades y los límites del retrato. Lo redefinió como una transcripción subjetiva y ambivalente, como un desafío al parecido. El retrato es el reflejo de la emoción del artista ante el modelo, sometido a las mutaciones modernas de la identidad, y fuente de metamorfosis. Libre de cualquier reproducción realista, se conceptualiza y se codifica en función del modelo. Esta mutación fundamental del retrato, abordada por el Cubismo, encuentra su plenitud en los años treinta, bajo el impacto de la noción de «belleza convulsiva» del Surrealismo, que se nutre de los conceptos freudianos del inconsciente y el subconsciente. Los retratos, cargados de alusiones concretas o simbólicas a las personalidades representadas, se convierten en metáforas visuales, imágenes modulables, fantasmagóricas y eróticas, llenas de humor y fantasía.

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ERNST Max: L’imbécile(The Imbecile), 1961

El modelo picassiano, de extrema libertad formal, se ha impuesto hasta nuestros días. Ha engendrado numerosos pastiches y variaciones, como los de Antonio Saura, Gérard Gasiorowski o Erró, que reinterpretan los retratos de uno de los grandes modelos de Picasso de los años treinta, la fotógrafa Dora Maar, basándose en las mismas repeticiones, desrealizadoras o burlescas. El concepto picassiano de gran apertura visual, complementado por la práctica del collage, también está presente en retratos contemporáneos de carácter proteico y caricaturesco, que niegan cualquier idealización para sumergirse de lleno en el continente turbio de la sexualidad contemporánea y afirmar, con Antonio Saura, que la pintura es la vida, «totalidad en expansión, nada en todo, en el negro absoluto».

El sombrero de floresa

Picasso Pablo: El sombrero de flores.

En oposición a la emoción del pintor frente a su modelo, Rineke Dijkstra muestra la interrogación del espectador ante un cuadro. Su instalación de vídeo, I see a Woman Crying, Weeping Woman (Veo a una mujer llorando, mujer llorosa) de 2009 – 2010, hace referencia al cuadro de Picasso, La femme qui pleure (La mujer que llora) de 1937 (Londres, Tate), que es un retrato de Dora Maar y una alegoría de la guerra civil española al mismo tiempo. Descubrimos el cuadro, que nunca se muestra en pantalla, a través de las reacciones de los jóvenes que lo comentan y de las emociones que estos experimentan. El juego de espejo triangular que activa la relación entre modelo, obra y observador, entre objeto y sujeto, ilusión y realidad, subraya la magia de la representación especular.

AUTORRETRATOS

En los siglos XX y XXI, los autorretratos de artistas, como proyección realista o ficticia, espejo de uno o del otro que existe en uno mismo, desmontan la imagen simplista de un yo único para explorar todas las dimensiones de la alteridad. Cara a caras frontales que enfocan la relación del artista con su público, que subrayan su propensión melan-cólica (Julio González, Dernier autoportrait [Último autorretrato], 1942), afrontan su bipolaridad sexual (Van Dongen, Autoportrait en Neptune [Autorretrato en Neptuno], 1922; Ed Paschke, Joella,1973) o celebran su poder creador (Chagall, Dimanche [Domingo],1952-1954). Los autorretratos de artista son los mejores emblemas de la obra de estos (Tinguely, Autoportrait [Autorretrato], 1988). El autorretrato de artista, máscara trágica o cómica, calavera con rasgos torturados que se borran ante nuestros ojos (Francis Bacon, Self Portrait [Autorretrato], 1971), también encarna la desaparición de la integridad humana con los acontecimientos de la historia (Zoran Music, Autoportrait [Autorretrato], 1988).

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Frida Kahlo: The Frame (El marco); Título atribuido: Autorretrato, 1938

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Francis Bacon: Selfportrait (Autorretrato), 1971

EL HOMBRE SIN ROSTRO

La Primera Guerra Mundial, con su cortejo de mutilados y ciegos, transformó dolorosamente la imagen del hombre. Las figuras de Chirico son figuras anónimas, drapeadas a la antigua, que reflejan la nostalgia de una armonía perdida (Deux personnages [Dos personajes], 1920). Los desnudos tubulares de Fernand Léger, como recubiertos de acero, son «figuras-objeto», similares a los elementos mecánicos industriales que hacen la competencia a la actividad humana (Femmes dans un intérieur [Mujeres en un interior], 1922). Su deshumanización transmite el mensaje cubo-futurista de Léger: «Para mí, la figura humana, el cuerpo humano, no tiene más importancia que unas llaves o que unas bicicletas […] La figura humana no debe considerarse como un valor sentimental, sino como un valor plástico». Después de la guerra, nuevos realistas y artistas pop reinventan la imagen del hombre moderno, desde un punto de vista crítico con la cultura popular, que insiste en la alienación del consumidor. Las figuras cadavéricas de George Segal (Movie House [Entrada de cine o La cajera], 1966 – 1967), petrificadas en la cotidianidad banal del urbanita, pertenecen a la iconografía de la soledad americana inmortalizada por Edward Hopper. Imágenes mórbidas que coinciden con la conciencia de la precariedad humana y del carácter inalcanzable de su representación. «Retomar todo desde el principio, tal y como veo a los seres y las cosas, sobre todo los seres y sus cabezas, los ojos en el horizonte, la curva de los ojos, la línea divisoria de las aguas. Ya no entiendo nada de la vida, ni de la muerte, ni de nada». (Alberto Giacometti).

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Alberto Giacometti: Femme nue debout (Mujer desnuda de pie), 1954

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Jean Hélion: Au cycliste (Al ciclista), 1939

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Fernand Léger: Femmes dans un intérieur (Mujeres en un interior), 1922

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René Magritte Le viol (La violación), 1945

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CHAGALL Marc, Dimanche (Domingo), 1952 – 1954; Dación en 1988

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CHAGALL Marc, Dimanche (Domingo), 1952 – 1954; Detalle.

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CHAGALL Marc, Dimanche (Domingo), 1952 – 1954. Detalle.

Vídeo: Marc Chagall y Zbigniew Preisner, C.R. Ipiéns

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Alexander calder – Little Blue Oval, 1944

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Alexander Calder: Masque (Máscara), 1929

EL CUERPO POLÍTICO

Las mujeres, ausentes durante mucho tiempo del paisaje artístico, imponen su visión del mundo, alternativa y rebelde contra el orden patriarcal, a través de la imagen escenificada de su propio cuerpo. Orlan ridiculiza el estereotipo de la mujer objeto (Le baiser de l’artiste. Le distributeur automatique ou presque n. 2 [El beso del artista. Distribuidor automático o casi n.º 2], 1977/2009) cuyo cuerpo, exhibido y lustrado, se vende como un coche (Peter Klasen, 1967). Sus parodias del cuerpo – máquina tragaperras evocan a un Eros contemporáneo con una función de objeto de consumo corriente. Annette Messager, cercana a la corriente de las «mitologías individuales», utiliza un dispositivo violento ficticio (catorce vitrinas de pájaros disecados con pañales como bebés o muñecas) para plantear las pulsiones mórbidas de la infancia. Otras mujeres artistas, comprometidas con movimientos activistas feministas, utilizan la fuerza política del cuerpo en representaciones filmadas. Los happenings catárticos de Carolee Schneemann, inscritos en el body art (Body Collage [Collage del cuerpo], 1967) o de Ana Mendieta (Untitled. BloodSign 2 Body Tracks [Sin título. Marca de sangre n.º 2/ Huellas del cuerpo], 1974) amplían los límites del cuerpo por medio de danzas ceremoniales profanas. Barbed Hula (Hula Hoop de púas) de Sigalit Landau, cuyo cuerpo desnudo, cercado por una alambrada de espino, se arremolina en una playa de Tel Aviv, al ritmo hula-hoop sacrificial, es la imagen misma de una frontera magullada por la guerra, ensangrentada por la historia.

EL CUERPO EN PEDAZOS

Con el Cubismo y sus Señoritas de Aviñón de 1907, Picasso desmonta definitivamente el mito de la belleza académica. Fuertemente impregnado del arte primitivo, denuncia «las bellezas del Partenón, las Venus, las Ninfas y los Narcisos, que son mentiras.

El arte no es la aplicación de un canon de belleza, sino lo que el instinto y el cerebro pueden concebir independientemente del canon». Los años treinta aparecen abrumados por la imagen del Otro. Bajo la estela del erotismo del marqués de Sade y del pensamiento de Georges Bataille, atormentado por la transgresión y la animalidad, se desarrolla una nueva imagen del hombre, fluctuante y desconcertante. Las criaturas ciclópeas que aparecen en las obras de Picasso, Victor Brauner o Julio González se arraigan a la violencia arcaica de los mitos (sobre todo el de Dafne, la ninfa griega que se convierte en laurel para escapar de Apolo). Prefiguran las representaciones híbridas, polimorfas y salvajes del cuerpo humano que, más allá de lo monstruoso, transmiten la energía desbordante.

Picasso, subversivo hasta sus últimas pinturas de desnudos (Pareja, 1971), inventa todo un lenguaje corporal para el siglo XX. Cuerpos coreografiados (Ferrán García Sevilla, Pariso 20, 1985), cuerpos desmembrados y heridos (Antoni Tàpies, Piernas,1975), cuerpos volteados para desbaratar cualquier tipo de discurso y «probar que la realidad es imagen» (Georg Baselitz, Die Madchen von Olmo II [Las muchchas del olmo II], 1981), cuerpos ausentes, fundidos en la masa (Kader Attia, Ghost [Fantasma], 2007), reducidos a despojos, a los fragmentos de la memoria (Christian Boltanski, Réserve [Reserva],1990). Todos ellos transmiten la imagen intensa y patética del hombre.

PROGRAMACIÓN DE EXPOSICIONES TEMPORALES Y MANIFESTACIONES ABIERTAS A TODAS LAS DISCIPLINAS

El «Centre Pompidou Málaga» propondrá una programación de dos a tres exposiciones temporales en el espacio de 363 m2 de la planta 0 del Cubo.

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Los conservadores del Museo Nacional de Arte Moderno se encargarán de preparar estas exposiciones, que durarán de tres a seis meses en función del tipo de obras presentadas, y que explorarán diferentes segmentos de la colección del Centre Pompidou, como la fotografía, el diseño, la arquitectura, el vídeo… Las dos exposiciones de artes visuales presentadas en 2015 serán dedicadas a las obras sobre papel de Joan Miró y al trabajo de mujeres fotógrafas de los años 1920 – 1930.

Entre esas exposiciones, se programarán manifestaciones con duraciones más cortas, en ese mismo espacio, abiertas a otras disciplinas de la creación y el movimiento de las ideas — la danza, el cine y la palabra— que contribuirán a crear el evento.

UN TERRITORIO DE PLURISCIPLINARIDAD: EL MOVIMIENTO DE LAS IDEAS, LA DANZA, LA REPRESENTACIÓN, EL CINE…

La plurisciplinaridad es indisociable de la misión y la identidad del Centre Pompidou. «Deseo con todas mis fuerzas que París tenga un centro cultural (…) que sea un museo y un centro de creación a la vez, donde las artes plásticas estén rodeadas de música, cine y libros», afirmaba el presidente Georges Pompidou, fundador del centro cultural que lleva su nombre y que, casi cuarenta años después de su apertura en 1977, sigue siendo fiel a su visión. Una visión que establece las bases de un espacio que da acceso al gran público a todos los territorios de la creación, reuniendo en un lugar único uno de los museos más importantes del mundo, salas de cine, de conferencias y espectáculos, un instituto de investigación musical (Ircam), una biblioteca de lectura pública…

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Los Centre Pompidou provisionales dan vida a esa plurisciplinaridad fundadora allí donde se implantan, adaptándose a los lugares y a los contextos locales. Serán un espacio abierto a las nuevas formas del espectáculo vivo y contribuirán a crear el evento, a intensificar el ritmo de la programación, incluyendo el directo y la representación en el recorrido de las exposiciones.

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En los espacios de representación de las obras o en los espacios comunes, la danza, la imagen en movimiento y la representación se invitarán, a través de programaciones como «Vidéodanse», el festival «Hors pistes».

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«Vidéodanse»

Compartir la riqueza del campo coreográfico moderno y contemporáneo.

«Vidéodanse», que nació hace más de 30 años de una intuición fecunda sobre el papel de los nuevos medios capaces de restituir la memoria de la danza, frágil y casi inalcanzable, ha permitido a un público, compuesto de neófitos e iniciados, descubrir la historia y la riqueza del campo coreográfico moderno y contemporáneo. Este evento capital de la programación del Centre Pompidou ha sabido renovarse en un entorno profundamente transformado por la irrupción de lo digital y la generalización del acceso a Internet. En un nuevo dispositivo —que nació con motivo de la 5.ª edición del «Nouveau festival» del Centre Pompidou—, la proyección de películas en pantallas gigantes ofrece la oportunidad de exponer la danza en espacios museográficos. Las temáticas seleccionadas ofrecen a un público de lo más variado un hilo de Ariadna… para perderse mejor en el laberinto de la danza contemporánea. En el «Centre Pompidou Málaga», este dispositivo se enriquece con la conexión de proyecciones e instalaciones con obras coreográficas en vivo en el espacio de «Vidéodanse». La danza, lejos de limitarse al espacio que se le atribuye, saldrá también a la conquista de otros territorios, instaurando un nuevo diálogo entre las obras plásticas y los cuerpos en movimiento.

La palabra

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La palabra también será objeto de citas regulares, de ciclos basados, principalmente, en las obras del Centre Pompidou expuestas o que abordan temáticas determinadas. Estos ciclos de la palabra se programarán en un auditorio de unas 120 plazas (232 m2), situado en la planta -1 del Cubo.

Conferencias, debates y lecturas ayudarán al público a superar el momento a veces «desconectante» del encuentro con la obra y contribuirán a la comprensión de todo lo que el trabajo de los artistas modernos y contemporáneos contiene, o supone, de pensamiento. Estos ciclos estarán pensados como pantallazos sobre las cuestiones que plantea la presentación de las colecciones. De este modo, no solo se recurrirán a la historia del arte y la crítica, sino también a discursos sobre la arquitectura, el diseño gráfico y las múltiples conexiones de las artes plásticas con el resto de artes.

PROPICIAR EL INTERCAMBIO, SUSCITAR LA CURIOSIDAD FACILITAR LAS CLAVES PARA LA COMPRENSIÓN

El Centre Pompidou provisional constituye una herramienta para descubrir el arte.

Tiene la ambición de permitir que un nuevo público pueda descubrir el Centre Pompidou, que se familiarice con las colecciones y, además, que se abra a la creación de nuestros tiempos.

Ofrecerá, tanto al público ocasional (esencialmente turístico) como a los habitantes de Málaga y sus alrededores, un nuevo espacio de cultura, pero también un espacio para compartir y socializarse.

El alma del concepto es la «mediación cultural» innovadora basada en la experiencia, mundialmente reconocida, desarrollada en este ámbito por el Centre Pompidou, primera institución cultural del mundo en idear y proponer talleres para niños, así como un espacio dedicado a los adolescentes, el Studio 13/16.

El Centre Pompidou provisional, destinado a personas que no suelen frecuentar los lugares de cultura, quiere proponer a sus visitantes una nueva visión del arte basada en la interacción. Se trata, en primer lugar, de captar la atención despertando la curiosidad y la emoción para, a continuación, poder facilitar las claves para la comprensión, para aguzar la mirada.

Esta mediación se hará frente a las obras, pero también en espacios multifuncionales de mediación en los que la transmisión de conocimiento, el debate, la sorpresa, el juego y el cuestionamiento agitarán la curiosidad de profanos y amantes del arte.

El Centre Pompidou provisional se aplica en implantar una política de público y de formas de mediación originales que establezcan un vínculo estrecho con el tejido social local, que estimulen las colaboraciones educativas, asociativas y culturales innovadoras, más allá de la presencia del Centre Pompidou provisional, de forma que la experiencia produzca una dinámica cultural capaz de emanciparse en beneficio de la localidad de acogida.

Por su trabajo de mediación con el público, el Centre Pompidou da prioridad a ampliar los asistentes y se dirige, en primer lugar, a quienes en un principio no irían a los museos.

El Centre Pompidou también debe ayudar a la ciudad de Málaga a asentar la política cultural, principalmente amplificando el sentimiento de diversidad, accesibilidad y educación con respecto al arte moderno y contemporáneo.

Cada Centre Pompidou provisional será un espacio de vida que, más que visitarse, se frecuentará.

UN ESPACIO QUE MOTIVE LA PARTICIPACIÓN, LA IMPLICACIÓN Y LOS INTERCAMBIOS

Desde la entrada, un espacio abierto, de intercambio, implantado en el flujo de circulación de los visitantes, ofrecerá al público los recursos necesarios para un primer acercamiento al «Centre Pompidou Málaga». Este espacio acogedor y multifuncional, el primero al que acceden los visitantes después de pasar por l a taquilla, será el punto de partida del recorrido.

También ofrece un primer contacto tranquilizador e introductor con el equipo de mediadores que podrán proponer una visita adaptada: recorrido en familia, con audioguía sobre una selección de obras de la exposición, folletos o material pedagógico.

Un espacio dedicado a la expresión animará a los visitantes a dar su opinión sobre la visita gracias a un muro de tags en el que se recogerán, en forma de comentarios, las impresiones del público.

DANIEL BUREN:

Proyecciones / Retroproyecciones. Trabajos in situ. 2017. 25/10/2017 – 14/1/2018.

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Figura destacada de la escena contemporánea internacional desde hace más de medio siglo, Daniel Buren ha desarrollado una obra polifacética a través de diferentes disciplinas. Su visión de las relaciones entre el arte visual y la arquitectura constituye una de las características fundamentales de su obra. Buren regresa al Centre Pompidou Málaga con una intervención artística para presentar sus nuevas colaboraciones.

Desde el día de su inauguración, el 28 de marzo de 2015, Málaga disfruta de los colores de la obra de Daniel Buren, Incubé, la cual se desarrolla dentro del “Cubo” situado en el paseo que bordea la dársena del puerto. A través de diferentes paneles de vidrio proyectados en la estructura, el artista juega con los colores primarios y sus emblemáticas franjas internas e intercaladas.

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Incube

Con este “revestimiento”, el Cubo que constituye la única parte visible del Centre Pompidou Málaga, se impone como el símbolo de la presencia de la institución en el paisaje urbano malagueño, llegándose a convertir en uno de los lugares más fotografiados de la ciudad, un punto de encuentro para sus habitantes y la imagen más representativa del museo.

Daniel Buren ha creado una obra concebida específicamente para el Centre Pompidou Málaga, a partir de una de las características más representativas de su obra: la proyección. A través de diferentes tipos de proyecciones, naturales, artificiales, luminosas y arquitectónicas, Buren propone al visitante realizar un recorrido para descubrir los espacios del museo más desconocidos.

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Atardecer

 Una película presentada en exclusiva en el Centre Pompidou Málaga, invita a echar la vista atrás a la obra de este artista que, desde sus inicios en los años 60, no ha dejado de cuestionar de forma radical la naturaleza y las funciones de los lugares en los que desarrolla su obra.

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Noche

Daniel Buren, nacido en 1938 en Boulogne-Billancourt, vive y trabaja in situ.

Folleto Informativo del Museo

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LISTA DE OBRAS EXPUESTAS

Todas las obras presentadas proceden de la colección del Centre Pompidou

ARROYO Eduardo, El caballero español, 1970

ATTIA Kader, Ghost (Fantasma), 2007; Donativo de la Sociedad de Amigos del Museo Nacional de Arte Moderno, 2008. Proyecto para el arte contemporáneo, 2007

BACON Francis, Selfportrait (Autorretrato), 1971 Donativo de Louise y Michel Leiris, 1984

BASELITZ Georg, Die Mädchen von Olmo II . (Las muchachas del Olmo II), 1981

BOLTANSKI Christian, Réserve (Reserva), 1990

BRANCUSI Constantin, La Muse endormie (La musa dormida), 1910

BRAUNER Victor, La formatrice (La formadora), 1962 Donativo de Jacqueline Victor Brauner en 1974

BROWN Glenn, Architecture and Morality (Arquitectura y moralidad), 2004

CALDER Alexander, Masque (Máscara), 1929; Donativo del artista en 1966

CALLE Sophie, SHEPHARD Gregory No Sex Last Night, 1995

CHAGALL Marc, Dimanche (Domingo), 1952 – 1954; Dación en 1988

CURRIN John, The Moroccan (La marroquí), 2001

DADO (DJURIC Miodrag, llamado), Le cycliste (El ciclista), 1955; Donativo de M. Daniel Cordier en 1989

DE CHIRICO Giorgio, Deux personnages (Dos personajes), hacia 1920; Legado de Maurice Meunier en 1955

DE KOONING Willem Untitled XX (Sin título XX), 1976

DIJKSTRA Rineke, I see a Woman Crying (Weeping Woman), (Veo a una mujer llorando, mujer llorosa) Tate Liverpool, 2009 – 2010

DUBUFFET Jean, La gigue irlandaise (La giga irlandesa), 1961

DUFY Raoul, Autoportrait (Autorretrato), 1948 Legado de Mme Raoul Dufy en 1963

ERNST Max, L’imbécile (El imbécil), 1961

ERNST Max, Trois jeunes dionysaphrodites (Tres jóvenes dionisafroditas), 1957 Donativo de Mme Anne Gruner-Schlumberger en 1977

ERRÓ (GUDMUNDSSON Gudmundur, llamado), Stravinsky, 1974

ERRÓ (GUDMUNDSSON Gudmundur, llamado), Sin título, hacia 1969 Donativo del artista en 2009

ERRÓ (GUDMUNDSSON Gudmundur, llamado) Tears for two (Lágrimas para dos), 1963, Donativo del artista en 2009

ERRÓ (GUDMUNDSSON Gudmundur, llamado), Picasso Grosz, hacia 1967; Donativo del artista en 2009

FAUTRIER Jean, Grande tête tragique (Grande cabeza tràgica), 1942

FAUTRIER Jean, Tête d’otage (Cabeza de rehén), 1945

FLANAGAN Barry, Soprano, 1981

FLEISCHER Alain, Brancusi, 2013

GARCÍA SEVILLA Ferrán Pariso 20,(1985) Donativo de la Sociedad de amigos del Museo Nacional de Arte Moderno en 2001.

GASIOROWSKI Gérard, Les régressions 1 à 10 (Las regresiones 1 a 10), 1973 - 1975

GIACOMETTI Alberto, Femme nue debout (Mujer desnuda de pie), 1954; Donativo del artista al Estado, 1957.

GIACOMETTI Alberto, Caroline, 1965

GONZÁLEZ Julio, Le cagoulard (El cagoulard), 1935 – 1936 Donativo de Roberta González en 1964

GONZÁLEZ Julio, Homme Cactus I [Hombre Cactus I], 08 – 1939 /1964; Donativo de Roberta González en 1964

GONZÁLEZ Julio, Daphné (Dafne), 1937 – 1966; Donativo de Roberta González en 1966

GONZÁLEZ Julio, Dernier autoportrait (Último autorretrato), 1941 – 1942; Donativo de Roberta González en 1966

HÉLION Jean, Au cycliste (Al ciclista), 1939

KAHLO Frida, The Frame (El marco); Título atribuido: Autoretrato (Autoportrait), 1938 Compra del Estado, 1939 Atribución, 1939

KLASEN Peter, Femme-objet (Mujer-objeto), 1967

LANDAU Sigalit, Barbed Hula (Hulahop de espino), 2001

LE FAUCONNIER Henri (FAUCONNIER Henri, llamado), Autoportrait (Autorretrato), 1933

LÉGER Fernand, Femmes dans un intérieur (Mujeres en un interior), 1922; Legado de la baronesa Eva Gourgaud, 1965

LEMAÎTRE Maurice, Autoportrait de mon père (Autorretrato de mi padre), 1994; Donativo del artista en 1995

LEROY Eugène, Autoportrait, recherche de volume (Autorretrato, estudio de volumen), 1953 Dación en 2003

LI YONGBIN, Visage (Rostro), 2003

MAGRITTE René, Le viol (La violación), 1945; Legado de Mme Georgette Magritte en 1987

MAGRITTE René, Souvenir de voyage (Recuerdo de viaje), 1926 Legado de Georgette Magritte, 1987

MALANGA Gérard, Andy Warhol: Portrait of the Artist as A Young Man (Andy Warhol: Retrato del artista de joven), 1964 – 1965

MENDIETA Ana, Untitled (Blood Sign #2 / Body Tracks) [Sin título (Marca de sangre n°2 / Huellas del cuerpo)], 1974; Depósito de la Centre Pompidou Foundation en 2009 (donativo de Raquelin Mendieta e Ignacio Mendieta a la Centre Pompidou Foundation)

MESSAGER Annette, Les Pensionnaires (Las pensionistas), 1971 – 1972

MIRÓ Joan, Mujer, 1969; Donativo de Marguerite y Aimé Maeght en 1977

MUSIC Zoran, Autoportrait (Autorretrato), 1988; Donativo del artista en 1996

NAUMAN Bruce, Lip Sync (Sincronía de labios), 1969

ONO Yoko, Eyeblink. Fluxfilm n° 9 (Parpadeo. Fluxfilm n° 9), 1966

ORLAN, Le Baiser de l’artiste. Le distributeur automatique ou presque ! n°2 (El beso del artista. Distribuidor automático o casi n.º 2), 1977 – 2009

OURSLER Tony, SWITCH (INTERCAMBIO),1995

PASCHKE Ed (PASCHKE Edward, llamado), Joella, 1973; Donativo de M. Achim d’Avis en 1991

PIANO Renzo y ROGERS Richard, Centre Pompidou, 1973

PICABIA Francis (MARTINEZ DE PICABIA Francis, llamado), Figure et fleurs (Figura y flores), 1935 – 1943 Donativo de M. Henri Goetz en 1981

PICABIA Francis (MARTINEZ DE PICABIA Francis, llamado), Sin título, hacia 1946 – 1947 Don de M. Henri Goetz en 1981

PICASSO Pablo, Le chapeau à fleurs (El sombrero con flores), 10 /04/1940; Donativo de Louise y Michel Leiris, 1984

SACHS Tom, Hello Kitty, 2001; Donativo de Sra. John N. Rosekrans, Jr. en memoria de Sr. John N. Rosekrans, Jr. con el concurso de la Georges Pompidou Art and Culture Foundation, 2005

SAURA Antonio, Dora Maar 23.5.83 [1], 1983; Legado del artista en 1998

SCHNEEMANN, Carolee Body Collage (Collage del cuerpo), 1967

SCHÜTTE Thomas, Grosser Geist nr. 7, 1996

SÉCHAS Alain, Le mannequin (El maniquí), 1985

SEGAL George, Movie House; (Entrada de cine o La cajera), (1966 – 1967)

SORIN Pierrick, Its really nice (Es muy bonito), 1998

SUTHERLAND Graham, Standing form (Forma de pie), 1952

TÀPIES Antoni, Piernas, 1975; Donativo de Aimé Maeght en 1977

TATAH Djamel, Sans titre, 1998

TINGUELY Jean, Autoportrait (Autorretrato), 1988; Donativo del artista en 1990

VALIE EXPORT, …Remote…Remote (…Remoto…Remoto), 1973

VAN DONGEN Kees, Autoportrait en Neptune (Autorretrato de Neptuno), 1922; Donativo del artista o compra al artista, 1924 – 1927

VELDE Bram Van, Glauque, 1957

ZUSH (PORTA MUNOZ Albert, llamado), The Girls of my Life, V; (Las mujeres de mi vida, V), 1987 – 1988

OBRAS PRESTADAS POR EL MUSÉE PICASSO, PARIS

PICASSO Pablo, Cabeza de mujer, 1932; Préstamo del Musée National Picasso, Paris

PICASSO Pablo, Pareja, 07/02/1971 – 25/06/1971; Préstamo del Musée National Picasso, Paris

INSTALACIÓN DE DANIEL BUREN:

BUREN Daniel, Incubé, travail in situ, [Incubado, proyecto in situ], marzo 2015. Encargo del Ayuntamiento de Málaga para el Centre Pompidou Málaga

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Arte, Impresionistas, Manet, Monet, Pintura

Manet y Monet: “Le Déjeuner sur l’herbe (Almuerzo en la hierba)” e “Impression, soleil levant (Impresión, sol naciente)”. Dos obras desencadenantes del Impresionismo.

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Édouard Manet (1832-1883). Le Déjeuner sur l’herbe (Almuerzo en la hierba), 1863; Óleo sobre lienzo, 208 x 264,5 cm. Museo de Orsay.

Sobre la obra:

“Manet reivindica en el Almuerzo sobre la hierba el legado de los maestros antiguos y se inspira en dos obras del Louvre. El Concierto campestre de Tiziano, entonces atribuido a Giorgione, le brinda el tema, mientras que la disposición del grupo central se inspira en un grabado según Rafael: El juicio de Paris.Pero en el Almuerzo sobre la hierba, la presencia de una mujer desnuda en medio de hombres vestidos no está justificada por ningún pretexto mitológico o alegórico. La modernidad de los personajes hace obscena, a los ojos de sus contemporáneos, esta escena casi irreal.

El estilo y la factura chocaron casi tanto como el tema. Manet abandona los habituales degradés para entregar contrastes abruptos entre sombra y luz. Por ello, se le reprocha su “manía de ver por manchas”. Los personajes no parecen perfectamente integrados en este decorado de maleza más esbozado que pintado, en el que la perspectiva es ignorada y la profundidad ausente. Con el Almuerzo sobre la hierba, Manet no respeta ninguna de las convenciones admitidas, sino que impone una libertad nueva con respecto al tema y a los modos tradicionales de representación”

Sobre lo que significó su exposición:


Esta obra fue presentada por Manet al Salón de París de 1863. Fue expuesta por Manet con el título Le Bain (El Baño). El jurado elegido al efecto la rechazó, junto a otras 2.000 obras de diferentes artistas, considerando vencedora al Nacimiento de Venus de Cabanel. Pero, en un acto propagandístico de Napoleón III, se creó con estos cuadros (los rechazados por el jurado) el Salon des Refusés – de los Rechazados – precisamente para que el público pudiera dar fe de por qué habían sido defenestrados. Los críticos fueron muy tajantes con la escena de Manet, mientras que los jóvenes artistas – quienes, más tarde, conformarán el grupo impresionista – consideraron la obra como una muestra de vanguardismo, animando a Manet a crear imágenes de esas características y agrupándose en torno a él. Por lo tanto, El Baño se considera punto de ruptura con el arte académico y tradicional.

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Alexandre Cabanel, 1863. Óleo sobre lienzo. Academicismo; 225 cm × 130 cm. Museo de Orsay, París.

Los pintores que se reunían en el Café Guerbois en torno a Manet decidieron crear un foro de exposición diferente a los oficiales, en el que pudieran mostrar sus obras todos los artistas independientes. Así surge la I Exposición de la sociedad anónima de artistas pintores, escultores y grabadores que tuvo lugar entre el 15 de abril y el 15 de mayo de 1874 en las salas que el fotógrafo Nadar les prestó. Intervinieron, entre otros, artistas como Monet, Pissarro, Renoir o Cézanne. Acudieron 3500 visitantes, que se rieron de la pintura tan moderna que contemplaban. A esa exposición Monet presentó nueve cuadros, entre los que destacó esta obra esta obra que aquí presentamos: Impresión, sol naciente. El crítico Louis Leroy, inspirado por el título del cuadro, tituló su hostil crítica en el periódico Le Charivari, “Exhibición de los impresionistas”, dando nombre inadvertidamente al movimiento.

“Para entender el rechazo a la obra hay que tener presente que la palabra impresión era equivalente a boceto en aquella época. La Academia pedía a los pintores un boceto (impresión) inicial sobre la que trabajar posteriormente. Por esto, presentar un cuadro que es solamente una impresión o boceto fue tomado como una provocación; mandar al Salón una obra sin terminar era más de lo que podían admitir los miembros del jurado”.

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Claude Monet (1840, 1926), 1872. Óleo sobre lienzo; Impresionismo. 48 cm × 63 cm. Museo Marmottan-Monet, París.

“Impresión, sol naciente (en francés: Impression, soleil levant) es un cuadro del pintor francés Claude Monet, que dio su nombre al movimiento impresionista. Se conserva en el Museo Marmottan Monet de París. Representa el puerto de El Havre, ciudad en la que Monet pasó gran parte de su infancia”.

Para crear la atmosférica belleza de Impresión, sol naciente (un momento visual perfecto capturado como en un abrir y cerrar de ojos), Monet usó breves pinceladas, dando a entender que no había demasiado tiempo para pintar nada que no fuera un esbozo inmediato y apresurado. Fue este carácter de esbozo lo que enojó a los críticos cuando la pintura se expuso por primera vez. Sin embargo, pese  su apariencia de imagen apresurada e incompleta Impresión, sol naciente no es un esbozo, es una obra acabada por un pintor profundamente detallista.

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Las pinceladas breves y plumosas proporcionan a la pintura un aspecto suave y desenfocado para que los espectadores contemplen la escena como a través del velo de una bruma matinal que se eleva desde el mar. Monet eligió principalmente azules y violetas para componer la escena, con matices de grises y negros para resaltar las barcas y un naranja vivo para para el Sol y su reflejo. Con el azul y el naranja complementarios se aseguraba de que cada color adquiría más fuerza que si lo empleaba de manera aislada.

La obra muestra un enorme interés por la llamada teoría del color (Ver en este blog: El “Temeraire”, Turner y la Teoría de los colores de Goethe). Si bien parece que el sol perfora la neblina matutina a causa de su intenso color naranja, en realidad posee la misma luminosidad de su entorno; si se hace una fotografía en blanco y negro, el sol casi no se distingue.

Nota: Monet viajó a Londres entre 1870 y 1871, y allí pudo conocer la obra del paisajista Joseph Mallord William Turner, pintor del romanticismo inglés que destacó por su estilo avanzado y vaporoso, estilo que copiará Monet y después el resto de impresionistas.

 

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Arte, Escultura, Escultura Renacimiento,, Sin categoría

El Esclavo Moribundo (Miguel Ángel)

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Miguel Ángel: El Esclavo Moribundo (Detalle). Museo del Louvre.

“Las estatuas de Miguel Ángel poseen una inquietante carga erótica. En su obra más conocida, el David, la figura es independiente y el mármol posee un tacto suave  con un lustre verosímil, sin embargo, en esta escultura la forma  emerge desde la piedra en bruto.

Representa la furia que corroe el alma del cautivo, cuya expresión trasluce cierta satisfacción erótica con la situación en la que se encuentra. Las formas de los músculos y los tendones en tensión parecen infundir vida al mármol”.

Apenas había concluido Miguel Ángel su gran obra de la Capilla Sixtina, en 1512, cuando afanosamente se volvió a sus bloques de mármol para proseguir con el mausoleo que en 1505 el Papa Julio II le encargó crear para la decoración de su tumba.

Se propuso adornarlo con estatuas de cautivos, tal como había observado en los monumentos funerarios romanos, aunque es posible que pensara dar a estas figuras un sentido simbólico. Una de ellas es El Esclavo Moribundo.

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Miguel Ángel: El Esclavo Moribundo, h. 1513. Mármol, 229cm de altura; Mueseo del Louvre, París.

Si alguien pudo llegar a creer que, tras el tremendo esfuerzo realizado en la Capilla Sixtina, la imaginación de Miguel Ángel se habría secado, pronto advertiría su error. Cuando volvió a enfrentarse con sus preciadas materias, su poderío pareció agigantarse aún más.

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Miguel Ángel: El Esclavo Moribundo (Detalle). Museo del Louvre.

Mientras que en Adán Miguel Ángel representó el momento en el que la vida entra en el hermoso cuerpo de un hombre lleno de vigor, ahora, en El Esclavo Moribundo eligió el instante en que la vida huye y el cuerpo es entregado a las leyes de la materia inerte.

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Miguel Ángel: El Esclavo Moribundo (Detalle). Museo del Louvre.

Hay una indecible belleza en este último momento de distensión total y de descanso de la lucha por la vida, en esta actitud de laxitud y resignación.

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Miguel Ángel: El Esclavo Moribundo (Detalle). Museo del Louvre.

Es difícil darse cuenta que esta obra es una estatua de piedra fría y sin vida cuando nos hallamos frente a ella en el Louvre de París. Parece moverse ante nuestros ojos, y, sin embargo, está quieta. Tal efecto es, sin duda, el que Miguel Ángel se propuso conseguir.

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Miguel Ángel: El Esclavo Moribundo (Detalle). Museo del Louvre.

Uno de los secretos de su arte que más han maravillado siempre es que cuanto más agita y contorsiona a sus figuras en violentos movimientos, más firme, sólido y sencillo resulta su contorno. La razón de ello estriba en que, desde un principio, Miguel Ángel trató siempre de concebir figuras como si se hallaran contenidas ya en el bloque de mármol en el que trabajaba; su tarea en cuanto que escultor, como él mismo dijo, no era sino la de quitarle al bloque lo que le sobraba, es decir, suprimir de él lo necesario hasta que aparecieran esas figuras contenidas en sus entrañas. De este modo, la simple forma de un bloque quedaba reflejada en el contorno de las esculturas, y éstas, encajadas dentro de un lúcido esquema por mucho movimiento que el cuerpo pudiera tener.

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Miguel Ángel: El Esclavo Moribundo (Detalle). Museo del Louvre.

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Miguel Ángel: El Esclavo Moribundo (Detalle). Museo del Louvre.

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Miguel Ángel: El Esclavo Moribundo (Detalle). Museo del Louvre.

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Miguel Ángel: El Esclavo Moribundo (Detalle). Museo del Louvre.

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Miguel Ángel: El Esclavo Moribundo, h. 1513. Mármol, 229cm de altura; Mueseo del Louvre, París.

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Arte, Füssli, Fussile, neoclásico, neomanierista, neoromántico,pintura S XVIII,Precursor de William Blake, Sin categoría

Füssli, Johann Heinrich

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Artista: James Northcote (1746-1831); Retrato de Henry Füssli, Fecha 1778; Óleo sobre lienzo, 77,8 × 64,5 cm. National Portrait Gallery.

Johann Heinrich Füssli (Zúrich 1741-Putney Hill, cerca de Londres, 1825), hijo del pintor Joan Caspar Füssil, se dedicó desde su primera juventud a la literatura y a la ilustración. En un principio se orientó hacia la Teología, pero en 1763 tuvo que abandonar Zurich por motivos políticos. Al año siguiente se estableció en Inglaterra. Hasta 1768 se dedicó a escribir, y sólo más tarde se interesó por la pintura bajo la influencia de Joshua Reynolds; de 1770 a 1778 estudió Bellas Artes en Italia. En 1799 ingresó como miembro en la Royal Academy, y alcanzó el rango de inspector en 1804. Su clasicismo romántico manifiesta la influencia de Miguel Ángel, del manierismo y de modelos literarios. Intensificó sus escenas teatrales, llenas de fantasía, mediante formas muy rítmicas y cargadas de tensión, así como a través de dramáticas figuras en movimiento.

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Füssli, autorretrato, 1790. Victoria and Albert Museum, Londres

Temáticamente, pese a su establecimiento en Inglaterra, Füssli representa un sentido del romanticismo plenamente alemán: su mundo nocturno y terrorífico es paralelo al del «romanticismo oscuro» de Novalis, Hölderlin, Jean Paul y Hoffmann. Todo ello sitúa a Füssli como una figura fundamental para la transición entre el neoclasicismo y el romanticismo, y como uno de los artistas pioneros en la exploración de lo irracional, hecho por el que algunos historiadores del arte lo comparan con Goya. Aunque poco después de su muerte su obra cayó en un relativo olvido, su figura fue reivindicada por los expresionistas y surrealistas, que lo consideraron un predecesor.

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Henry Füssli por Edward Hodges Baily, 1824, National Portrait Gallery, London.

<<Respecto a Füssli, Argullol destaca: “El pintor suizo Fuseli –italianización de Füsli- , escasamente conocido en la actualidad, tuvo gran importancia en el desarrollo de la sensibilidad romántica en el terreno de la pintura y, sobre todo, del dibujo. Sus ilustraciones de Schakespeare, Milton y Wieland, marcan el camino de la posterior tradición romántica teniendo como seguidores desde William Blake asta Joseph Anton Koch. El mismo Edgar Allan Poe se ha referido al “terror intenso indescriptible que Füssli pinta en las telas”. (En R, Argullol, La atración…,op.cit., p.29)>>

Titania acaricia a Bottom, 1793-1794 (1)

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Titania acaricia a Bottom, 1793-1794. Óleo sobre lienzo, 169x135cm. Kunsthaus, Zúrich.

Füssli reprodujo en numerosas ocasiones secuencias de la obra de Shakespeare El sueño de una noche de verano. En este cuadro el pintor plasma el momento en el que el rey Oberón se venga de su esposa Titiana, con la que se había peleado. Por medio de un encantamiento, logró que ella se enamorara del primer hombre que le saliera al paso, y a la víctima, un tejedor, le puso cabeza de asno para que todo el mundo se burlara de su amor. Füssli incrementa la teatralidad de esta absurda situación mediante la incorporación al lienzo de diversos seres imaginarios y con una reproducción muy realista de los personajes principales. El detalle de la siguiente imagen se centra en el amor ciego, como el que brinda Titania al monstruo, que en su parte inferior muestra la apariencia más bien grotesca y ajena del tejedor. Esta contradicción le sirve para hacer hincapié en la parábola de los efectos de los hechizos.

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Henry Füssli, Titania y Bottom, 1790. Óleo sobre lienzo, 217,2×275,6cm. Tate Britain.

La Pesadilla (El Incubo), 1781 (1)

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Johann Heinrich Füssli, 1781. Óleo sobre lienzo, 101 cm × 127 cm. Detroit Institute of Arts, Detroit, Estados Unidos.

Füssli hizo esta obra, probablemente,  inspirándose en el Sueño de Hécuba de Giulio Romano.  En él vemos una mujer dormida poseída por un íncubo, demonio que se presenta en sueños de tipo erótico, apareciendo en segundo plano la cabeza de un caballo de aire fantasmal que contempla la escena. La fisonomía de la mujer pintada corresponde a Anna Landoldt, sobrina de su amigo Johann Caspar Lavater, por la que el pintor sentía una gran pasión. Cabe remarcar que en el reverso del cuadro figura una composición titulada Retrato de una mujer joven, posiblemente Anna.

Es una de las obras más emblemáticas de este pintor, reflejando los temas preferidos a lo largo de su obra: satanismo, horror, miedo, soledad, erotismo. Füssli recrea en esta obra un mundo nocturno y teatral, con fuertes contrastes lumínicos, que inspirará toda la imaginería satánica del siglo XIX. Su título en alemán, Nachtmahr, era el nombre del caballo de Mefistófeles.

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Henry Fuseli. La pesadilla, entre 1790 y 1791. Óleo sobre lienzo, 77 cmx64 cm. Casa de Goethe

En esta otra Pesadilla (1790-1791) muestra a la mujer desde un punto de vista oblicuo. Predomina la contorsión, el desorden, y se subraya la voluptuosidad de ella. De nuevo el trasgo o íncubo indica la posesión demoniaca sexual y pierde, hasta cierto punto, su carácter pecaminoso anterior para producirnos una mezcla de atracción y repugnancia. Esa ambivalencia está presente en la máxima de Baudelaire Yo soy el cuchillo y la herida.

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Henry Fuseli. La pesadilla, entre 1790 y 1791. Óleo sobre lienzo, 77 cmx64 cm. Casa de Goethe

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Travesura, 1781

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Henry Füssli. La muerte de Dido (Travesura), 1781; Óleo sobre lienzo, 244,3×183,4cm. Yale Center for British Art.

Virgilio: La muerte de Dido

Eneida IV, 692 – 705

“…. buscó en el cielo de luz, y se quejó de encontrarlo.

Entonces poderosa Juno, por piedad de dolor a largo

y un alma difíciles de morir, enviado Iris para desenlazar la

de la lucha en sus extremidades anudadas, locos

por el dolor, ardor de dolor antes de su hora.

Y puesto que no se trataba de la muerte merecida o predestinado,

Proserpina aún no había cortado con tijeras un mechón de pelo rubio,

ni asignado a la reina a su estación de debajo.

Por lo tanto, cubierto de rocío, el azafrán de alas Iris, detrás de una oleada

de colores opuestos al sol, a través del cielo,

posa junto a la cabeza de Dido. “Santificaré

este símbolo para Dis y se suelta de su carne,”

ella habla, y se agarra y cizallas una trenza. Y aquí —

calor mengua en nada, se desvanece la vida y adelgaza al aire.”

Tekemessa y Eurysakes, entre 1800 y 1810

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Henry Füssli; Tekemessa y Eurysakes, entre 1800 y 1810. Óleo sobre lienzo, 1038 cmx 82,9 cm. Yale Center for British Art.

TeKemessa era la hija de Teutrante, rey de Teutrania en Misia , o Teleutas, rey de Frigia . Durante la guerra de Troya, Telamonian Ajax mata al padre de Tekemessa y la toma cautiva; su razón para hacerlo, puede haber sido, en el siglo primero antes de Cristo poeta romano, Horacio , escribió, que el Ajax fue cautivado por la belleza de Tecmesa. En Sófocles ‘ Ajax, Tecmesa intenta detener el Ajax de cometer suicidio, aunque ella no tiene éxito. Ella es el primero en encontrar su cadáver, que se cubre rápidamente con su propia ropa para evitar más dolores de cabeza. Su pequeño hijo, Eurysaces , sin embargo, sobrevive el incidente.

Theodore se reúne en la madera con el fantasma de su antepasado Guido Cavalcanti, 1783

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Henry Füssli;. Óleo sobre lienzo, 276cmx317cm. Museo Nacional de Arte Occidental. Tokyo.

Pintado dos años después de La pesadilla, este trabajo puede ser considerado uno de los más grandes de sus primeras obras. Füssli cita con frecuencia en las obras de estos autores británicos como Shakespeare, y este trabajo se inspira en el poema de Dryden Teodoro y Honoria, una adaptación de la “historia del degli Onesti” de Decamerón de Boccacio. La escena de Theodore y Honoria, que se muestra aquí, cuenta la historia de Teodoro, un joven de Rávena, que, rechazada por una fría recepción de su amada Honoria, se dispone a caminar a través de los bosques en el borde de Rávena. Allí se encuentra con el fantasma del suicidio Guido Cavalcanti, que también había sido recibida con frialdad por su amante.

Ezzelin y Meduna, 1779

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Henry Füssli; Ezzelin y Meduna, 1779; Óleo sobre lienzo, 45,7 cmx50,8 cm. Museo de Sir John Soane.

El conde Ezzelin Bracciaferro  -“Brazo de hierro”- reflexionando sobre el cadáver de su esposa Meduna asesinada por él por deslealtad durante su ausencia en Tierra Santa haciendo Las Cruzadas.

Edipo acusando a su hijo Polínices, 1776-1778

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Edipo maldiciendo su Hijo, Polinices, por Henry Fuseli, 1786, pintura británica, óleo sobre lienzo.

Pintura dramática de Henry Fuseli, representa el clímax de tensión de Edipo en Colono, un drama de Sófocles. Auto-ciego Edipo Rey, condena a su hijo, a morir. Las alusiones al enfrentamiento padre-hijo son constantes. Aquí Edipo, con los brazos extendidos, maldice a su hijo Polínices, que frena el brazo de su progenitor para evitar dicha maldición.

Ambos personajes forman una composición en aspa reforzada por el eje que forman las mujeres: no se reflejan lo masculino y lo femenino en un ámbito doméstico, sino en una tragedia griega y las figuras no aparecen en un espacio abarcable, sino sobre ese fondo irracional y nocturno que tanto interesaba a Füssli.

Las figuras, otra vez, son alargadas; sus expresiones, tremebundas, y utiliza el pintor una luz manierista de pálpito luminoso difuso que hace que las figuras parezcan fosforescentes.

El hombro desnudo de la hija de Edipo llorando sobre el muslo de su padre ofrece un erotismo de carácter fantasmal. Mediante distorsiones, se exageran los rasgos y miembros de los personajes en una manipulación de lo corporal que rompe todo canon y supone un latigazo erótico, expresivo por sus excesos. Füssli da misterio a una imagen nueva.

Ariadna Observación de la lucha de Teseo con el Minotauro, 1815-1820

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Henry Füssli; Ariadna Observando la lucha de Teseo con el Minotauro; Dibujo, 1815 a 1820; Técnica mixta: aceite, gouache blanco, tiza blanca, goma y grafito sobre papel lavado beige. 61,6 cmx50,2 cm. Yale Center for British Art.

En la mitología griega, Ariadna (en griego Ἀριάδνη, de la forma greco-cretense arihagne, ‘la más pura’) era hija de Minos y Pasífae, que eran los reyes de Creta que atacaron Atenas tras la muerte de su hijo Androgeo. A cambio de la paz, los atenienses debían enviar siete hombres jóvenes y siete doncellas cada año para alimentar al Minotauro. Un año, Teseo, hijo de Egeo, rey de Atenas, marchó voluntario con los jóvenes para liberar a su pueblo del tributo.

Copa de Esón (c. 425–410 a. C., M.A.N., Madrid) en la que Teseo arrastra al Minotauro desde un laberinto parecido a un templo.

Ariadna se enamoró de Teseo a primera vista, como otros personajes femeninos que ayudaron a provocar el nuevo orden (un mitema que fue caracterizado como «de los desertores» por Ruck y Staples), y le ayudó dándole un ovillo del hilo que estaba hilando o, según otras fuentes, una corona luminosa para que pudiese hallar el camino de salida del Laberinto2 tras matar al Minotauro. Ariadna huyó entonces con Teseo, pero según Homero «no pudo lograrla, porque Artemisa la mató en Día, situada en medio de las olas, por la acusación de Dioniso».3 Homero no explica la naturaleza de la acusación de Dioniso.

En Hesíodo y la mayoría de las demás fuentes, Teseo abandonó a Ariadna dejándola dormida en Naxos y Dioniso la redescubrió y se casó con ella. Con él fue madre de Enopión, Toante, Estáfilo y Pepareto. La corona que recibió Ariadna como regalo de bodas fue ascendida a los cielos como la constelación Corona Borealis.

Ariadna permaneció junto a Dioniso hasta que más tarde Perseo combatió contra Dioniso en Argos y mató a Ariadna al petrificarla con la cabeza de Medusa o tras arrojar una lanza que iba dirigida a otro guerrero. En otros mitos Ariadna se ahorcó tras ser abandonada por Teseo. Sin embargo Dioniso descendió al Hades y la trajo de vuelta junto con su madre Sémele. Juntos se unieron entonces a los dioses del Olimpo. Ref: Wikipedia.

Escena de las brujas, de “La máscara de Queens”, de Ben Jonson, 1875

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Henry Fuseli; Escena de las brujas, de “La máscara de Queens”, de Ben Jonson, 1785. Óleo sobre lienzo, 762 cmx87,6 cm.Yale Center for British Art.

Percival liberando a Belisane del encantamiento de Urma

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Henry Fuseli; Percival liberando a Belisane del encantamiento de Urma; Óleo sobre lienzo, 991 cmx1.257 cm. Tate Britain.

En Percival liberando a Belisana del encantamiento de Urma (1785), el suizo contrapuso lo nórdico y lo mediterráneo. Hasta entonces la mitología nórdica era conocida pero despreciada, ahora el mundo gótico y nórdico viven en plena pujanza. Las figuras son, como siempre, alargadas, y sus gestos exacerbados; la escena es terrible y nocturna, presidida por la dualidad amor-muerte.

El sueño de Belinda, 1780-1790

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Henry Fuseli; El sueño de Belinda, 1780-1790. Óleo sobre lienzo, 100,5 × 125,5 cm. Vancouver Art Gallery

Por su parte, en El sueño de Belinda (1780-1790), el pintor toma a Shakespeare como fuente, al Shakespeare más mágico y nocturno. Incorpora extraños seres de apariencia fantasmal y adopta el muy romántico tema del sueño, representando figuras entre monstruosas e imaginarias surgidas de mitologías distintas a la clásica.

Belinda tumbada recuerda a las Venus dormidas, pero el sueño (estado de suspensión de la conciencia) lo identifica Füssli con la pesadilla, el tormento y lo sublime –ya decía Goya que producía monstruos.

Lady Macbeth Con Los Puñales, 1812

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Henry Fuseli; Lady Macbeth Con Los Puñales , 1812. Óleo sobre lienzo, 101,6 cmx127 cm. Tate Britain, Londres.

De 1812 data otra escena nocturna y fantasmagórica de Füssli basada en el Macbeth de Shakespeare. Lady Macbeth incita a su esposo a asesinar al rey, y él termina haciéndolo, pese a sus primeras dudas, antes de entrar en una espiral de enajenación y violencia. Aquí Lady Macbeth le pide que no haga ruido.

Lady Macbeth sonámbula, 1784

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Lady Macbeth sonámbula, 1784. Óleo sobre lienzo, 211x160cm. Museo del Louvre, París.

Los dramas de William Shakespeare fueron la fuente de inspiración más importante de Füssil en los inicios de su carrera. En esta obra presenta una escena del cuarto acto de Macbeth, con una acentuada teatralidad. Füssli pintó con frecuencia visiones fantasmales y terroríficas, con las que intentaba captar de forma expresiva el subconsciente humano.

Falstaff en la cesta de la ropa. 1792.

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Henry Fuseli; Falstaff en la cesta de la ropa, 1792. Óleo sobre lienzo, 137 × 170 cm. Kunsthaus de Zurich.

El Silencio, 1799-1801

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Henry Fuseli; El Silencio, 1799-1801; Óleo sobre lienzo, 63,5 × 51,5 cm . Kunsthaus, Zürich.

La Noche-Hag Visita las brujas  de Laponia, 1796

The Night-Hag Visiting the Lapland Witches (1796 - Henry Fuseli)

La Noche-Hag Visita las brujas de Laponia, 1796

La visión de Catalina de Aragón,  1781

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La visión de Catalina de Aragón, 1781

La visión de Catalina de Aragón (RA 1781) es una pintura de historia se cree que está inspirado en Shakespeare Rey Enrique VIII, acto IV, escena II. En este momento de la obra, Katherine acaba de pedir a su asistente, Griffith para decirle sobre la muerte del cardenal Wolsey. Aunque Katherine detesta Wolsey por su gran ambición, su aceptación de sobornos de favores eclesiásticos, y sus acciones duplicidad, el elogio de Griffith ha hecho Katherine le deseamos la paz en el más allá. Después de su conversación con Griffith, Katherine se duerme y tiene una visión.

El sueño del pastor, 1793

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Henry Fuseli; El sueño del pastor, 1793. Óleo sobre lienzo, 154,5 cmx215,5 cm. Tate Britain .

Sin intercesión entre Satanás y la muerte, 1799-1780.

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John Henry Fuseli; Sin intercesión entre Satanás y la muerte, 1799-1800. Óleo sobre lienzo, 67,31 x 58,42 cm. Museo de Arte del Condado de Los Ángeles.

El juramento de Rütli (1780)

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Henry Fuseli, El juramento de Rütli (1780); Óleo sobre lienzo, 267 × 178 × 105,1 cm. Deutsch: Kunsthaus, Sammlung, Zürich.

En El juramento de Rütli (1780) reconstruye Füssli un episodio histórico de la Confederación Helvética, un tema de carácter nacional, elemento muy característico del Romanticismo. El género de la pintura de historia es el género mayor de la pintura occidental moderna, por la trascendencia tradicional de su contenido, protagonizado por figuras legendarias.

Un pintor tan moderno como Füssli lleva a cabo pinturas sublimes de ruinas o temas históricos nacionales como este empleando figuras de aspecto vigoroso y alargado características del Manierismo. Los cuerpos son exageradamente musculados y monumentales, de gran energía física. También es un rasgo manierista el espacio irracional: el fondo neutro que palpita con la luz que procede del fondo e impide ubicar racionalmente las figuras. Sabemos que nos encontramos en un exterior y en un paisaje, pero no lo vemos, no sabemos si la iluminación es natural o sobrenatural.

Vemos la obra de abajo arriba, como es propio, también, del Manierismo, lo que da un carácter aún más alargado a las figuras.

El episodio remite a una conspiración, un juramento con intención política (revolucionario, porque jurar había sido siempre un signo sagrado de consagración al martirio y aquí su intención es secular). Quien jura levanta los brazos en un lenguaje gestual que transforma, por tanto, signos de carácter religioso en signos paganos.

La obra refleja las ideas liberales de Füssli, por las que acabaría en el exilio.

El artista desesperado ante la grandeza de las ruinas antiguas (1778-80)

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Henry Füssli; El artista desesperado ante la grandeza de las ruinas antiguas (1778-80), 415 mm x355 mm. Kunsthaus, Zúrich.

En El artista desesperado ante los fragmentos de una ruina clásica (1770-1780) retrató con elocuencia a un artista desnudo, de gesto melancólico, que remite al Manierismo. A Füssli le interesó la desestabilización del Renacimiento en el s XVI con aquel movimiento, sus figuras alargadas y el inicio de la estilización.

Hacia los maestros manieristas volvió, por tanto, su mirada, fascinado por la irrealidad y la subjetividad que manejaron. Como ellos, él alargó y deformó sus figuras en esta obra cuyo dibujo podríamos calificar de manierista; el brazo y el pie del coloso son mucho más grandes que toda la figura del artista, aplastado por esa grandeza.

Se establece una proporción desigual, como en Los viajes de Gulliver de Dafoe. Cada bloque de piedra del muro solo concertaría con un gigante.

En aquellos años, Piranesi defendía la superioridad del arte romano sobre el griego y llevaba a cabo sus igualmente sublimes cárceles: la grandeza de la Antigüedad se convertía en algo mitológico.

La escena es aparentemente clásica, pero aquí el clasicismo se nos muestra convertido en algo inaccesible y monstruoso; la melancolía del artista procede de la grandeza de las ruinas, objeto de una exaltación elegíaca.

Thor golpeando la serpiente de Midgard 1790

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Henry Fuseli; Thor golpeando la serpiente de Midgard, 1790. Óleo sobre lienzo, 133 cm x 95,6 cm. Real Academia de Artes Colecciones , Londres.

En esta pintura, Fuseli se centró en el macho desnudo heroico, respondiendo tanto a las estipulaciones académicos, que dan prioridad a los expertos en el tratamiento de tales figuras, y el culto de primitivismo, que encontró su expresión a través de la re-evaluación de las fuentes literarias antiguas , particularmente fuerte en este periodo. Esta pintura fue el precursor en el trabajo de una serie de pinturas y dibujos que ilustran poetas nórdicos y leyendas de Fuseli.

Esta pintura de Fuseli fue el trabajo de Diploma, presentado a la Real Academia de las Artes por su elección como académico completo en 1790, en respuesta a la exigencia de que una vez elegido un académico real debe presentar una obra, representativa de su obra a la colección de la Academia. Esta pintura es un buen ejemplo de temas favoritos de Fuseli basado en la mitología de hadas sobrenatural y la superstición demoníaca. Se ilustra un episodio de las sagas de Islandia de la Edda anciano que se conoce en Inglaterra desde la traducción de PH Mallet de Thomas Percy Introducción a l’histoire du Dannemarc, (1755) publicado como Norte Antiquitie s en 1770 (II, p. 134ff.).

La Soledad en el amanecer 1794-1796

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Henry Fuseli; La Soledad en el amanecer 1794-1796.Óleo sobre lienzo, 95 × 102 cm. Deutsch: Kunsthaus, Zürich.

Desnudo echado mientras una mujer toca el piano (1800), Colección Ganz, Chicago.

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Henry Fuseli; Desnudo echado mientras una mujer toca el piano (1800), Colección Ganz, Chicago. Óleo sobre lienzo, 71 × 99 cm. Kunstmuseum de Basilea.

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