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Alberto Giacometti Paris 1958 Photo: Robert Doisneau

Alberto Giacometti (Stampa, Suiza, 1901-Chur, id., 1966) Escultor y pintor suizo. Nació en un ambiente artístico, ya que su padre, Giovanni, era un pintor impresionista. Se inició en el dibujo y la plástica en la Escuela de Artes y Oficios de Ginebra, antes de trasladarse a París para seguir los cursos de escultura de E. A. Bourdelle en la Academia de Grand Chaumière.

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En la capital francesa entró en contacto con el ambiente cubista, y más tarde con el grupo surrealista, del que formó parte de 1930 a 1935. En las obras de este período, muy personales, se reconoce la idea surrealista del simbolismo de los objetos.

El abandono del surrealismo y la vuelta al arte figurativo constituyen el preludio de la llegada de Giacometti a su estilo más singular y característico, el que desarrolló a partir de comienzos de la década de 1940. Aparecen entonces sus figuras humanas alargadas y de apariencia nerviosa, muy delgadas y de superficie áspera, a menudo de tamaño natural, que pueden estar representadas solas o en grupo.

Son estas obras las que han hecho de Giacometti uno de los artistas más originales del siglo XX, también en pintura, donde sus obras se caracterizan por figuras rígidas y frontales, simbólicamente aisladas en el espacio. En estas creaciones que representan la soledad y el aislamiento del hombre se ha querido ver un trasunto de la filosofía existencialista, y de hecho Jean-Paul Sartre, el máximo representante de la tendencia, reconoció en la obra de Giacometti algunas de sus ideas y escribió sobre ella.

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Estudio para una cabeza. Óleo sobre lienzo. Colección particular. 1954. París.

“Si la mirada –es decir, la vida– se convierte en lo esencial, no hay duda de que lo esencial es la cabeza […] La única cosa que quedaba con vida era la mirada. El resto, la cabeza que se transformaba en cráneo, se convertía más o menos en el equivalente al cráneo de un muerto. […] Lo que lo hace vivo es su mirada, eso era lo que quería esculpir».

Lo que confiere vida a la representación es la mirada. No obstante, una amenaza se cierne sobre esa sensación fugitiva de la mirada que en un retrato es el elemento más difícil de captar. La Cabeza cráneo (fig. 4) creada en 1933, un año después de la muerte de su padre, recuerda la importancia que para los surrealistas tenía el funesto tema de la enucleación (extirpación de un órgano, glándula, quiste, etc., extrayéndolo de donde está alojado), tratado de forma sorprendente por Dalí y Buñuel en 1929, en Un perro andaluz. Este cráneo geometrizado que presenta una única órbita, vacía y perfectamente circular en medio de ángulos acerados, es efectivamente una evocación de la muerte: «…la única cosa que quedaba con vida era la mirada. El resto, la cabeza que se transformaba en cráneo, se convertía más o menos en el equivalente al cráneo de un muerto. Texto tomado del Dossier de Prensa editado con motivo de la exposición “Giacometti el hombre que mira” Fundación Canal en  Madrid 2015.

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Semejanza y proporciones. Mural trasladado a lienzo.

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La familia y los amigos del artista fueron sus modelos preferidos, en particular su hermano Diego, al que reprodujo en numerosas esculturas, pinturas y dibujos.

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– ¿Esculpe usted por los ojos? – Por los ojos. Únicamente por los ojos. Tengo la impresión de que si consiguiera copiar un ojo, aunque solo fuera un poquito, tendría la cabeza completa. Sí, sin ninguna duda. Lo único es que eso parece completamente imposible. ¿Por qué? ¡No tengo ni idea! – ¿Podría decirse, Giacometti, sin exagerar, que sus esculturas de cabezas tienen como único objetivo sostener la mirada, intentar comprenderla y circunscribirla? – No pienso directamente en la mirada, sino en la propia forma del ojo… en la apariencia de la forma. Si captase la forma del ojo, el resultado sería algo que se parecería a la mirada. Sí, tal vez todo el arte consiste en conseguir situar la pupila… La mirada está hecha por el entorno del ojo. El ojo siempre tiene un aspecto frío y distante. Lo que determina el ojo es el contenedor. Pero la dificultad para expresar realmente ese “detalle” es la misma que hay para traducir, para comprender el conjunto. Si yo lo miro a usted de frente, me olvido del perfil. Si miro el perfil, me olvido de la cara. Todo se vuelve discontinuo. El hecho está ahí. Nunca consigo captar el conjunto. ¡Demasiadas etapas! ¡Demasiados niveles! El ser humano se vuelve complejo. Y, en ese sentido, ya no consigo aprehenderlo. El misterio se espesa sin cesar desde el primer día… Fragmento de entrevista con André Parinaud, 1962.

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Cabeza que mira. 1929. Yeso recubierto Con Un agente de desmoldeo, Los Rastros de lápiz, 40 x 36,4 x 6,5 cm. Fundación Alberto y Annette Giacometti, París. © Alberto Giacometti Raíces (Fondation Giacometti, París + ADAGP, Paris)

En ese momento  de vanguardia la escultura intenta librarse de su condición de estatua. Giacometti comienza entonces a mirar en su interior, lo que le lleva a influirse por el arte primitivo, muy vigente en todos los movimientos de vanguardia, y por la escultura antigua de Egipto, Summer y la civilización de las Cícladas. Realiza en este momento una parte de su obra que podemos denominar como objetos surrealistas como la Cabeza de 1927 (1) que sólo posee dos leves incisiones una vertical y otra horizontal para formar en nuestra mente la idea de un rostro, recuerda además de al arte tribal africano a la obra de un genio como Brancusi.

El aspecto escultórico de Giacometti lo abordaremos si es posible en otra nueva entrada.

Quiero cerrar este breve apunte con una obra pictórica, como dejando una pincelada de la innumerable actividad creadora de este extraordinario artista: Annette en el estudio 1961.

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Annette en el estudio, 1961. Óleo sobre lienzo 136x97cm. Museo Kunsthalle, Hamburgo, Alemania.

Annette no sólo fue la esposa de Alberto Giacometti, también fue su modelo para innumerables pinturas y esculturas. Esta obra no es un retrato al uso, sino más bien un dibujo pintado, monocromático salvo por una cálida zona de ocre en la pared del fondo.

Giacometti pintó a su esposa sentada, distorsionando drásticamente la perspectiva tradicional; Las piernas y los pies de Annette están muy cerca y el espectador retrocede en su mirada en profundidad hacia sus manos y su torso, y finalmente a su cabeza. La distancia entre las rodillas y la cabeza se muestra exagerada, ya que esta última parece flotar sobre los hombros.

 

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Alberto Giacometti: una mirada

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Entrada al Zoco en Tánger. 1997. C.R. Ipiéns

Algunas notas de viaje que hice en mi primera visita a Tánger de un sólo día; Hacer el trayecto Málaga-Algeciras-Tánger y vuelta en un sólo día, ha sido una actividad que he practicado en más de una ocasión, a raíz de esta visita que paso a presentaros.

Este corto viaje de un sólo día se centró básicamente en la visita al entonces casi desconocido museo de la Kasbah, recordar “in memoriam” a un íntimo amigo y recrear algunas imágenes de Bertolucci en su cielo protector.

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Museo de la Kasbah, 1997, Tánger. C.R. Ipiéns

El relato lo presento en imágenes escaneadas del manuscrito que escribí con las notas que fui tomando durante el viaje, espero se vean con claridad y que sea legible.

Un día en Tánger

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Subiendo al Museo

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Mi paño secante

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Termino con la propuesta de este clip de vídeo de im´çagenes de viajes porsteriores a Tánger y Ashila.

Un día en Tánger

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Retrato de Händel, por Balthassar Denner (1727), Museo de Londres

Lascia ch’io pianga es un aria para soprano por Georg Friedrich Händel. La melodía para la canción comenzó como una sarabanda en la ópera Almira, de 1705. Como un aria fue usada por primera vez en 1708 en el oratorio Il trionfo del Tempo e del Disinganno, con un texto distinto y bajo el nombre «Lascia la spina, cogli la rosa». Händel luego modificó su trabajo para el acto II de su ópera de 1711, Rinaldo, donde se la dio al personaje Almirena (interpretada por primera vez por Isabella Girardeau). Rinaldo fue un gran éxito y es con esta ópera con la que el aria es asociada por lo general. La pieza ha sido interpretada por varios cantantes, entre ellos Sissel, Sarah Brightman, Malena Ernman, Cecilia Bartoli, Philippe Jaroussky y José Carreras. También aparece en numerosas películas, entre las que se incluyen FarinelliAll Things FairL.I.E., Antichrist

Partitura

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El libreto fue escrito por Giacomo Rossi.

Lascia ch’io pianga
mia cruda sorte,
e che sospiri
la libertà;
e che sospiri…
e che sospiri…
la libertà.Il duolo infranga
queste ritorte
de’ miei martiri
sol per pietà;
de’ miei martiri
sol per pietà.
Deja que llore
mi cruel suerte,
y que suspire
por la libertad;
y que suspire…
y que suspire…
por la libertad.El dolor infringe
este sesgo
de mi martirio
sólo por piedad;
de mi martirio
sólo por piedad.

En esta entrada, propongo tres versiones, la primera de ella interpretada por Sarah Brightman, en un clip editado por quien les escribe, Gian Lorenzo Bernini: Escultura Barroca Italiana, una segunda correspondiente a la que nos ofrece la película Farinelli y la otra con tintes jazzísticos de Paolo Fresu. Como siempre, espero sea de vuestro agrado.

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Sarah Brightman (Hertfordshire, Inglaterra, 14 de agosto de 1960) es una soprano, actriz, bailarina y directora de orquesta inglesa que interpreta música del género denominado Classical Crossover.

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Farinelli es una película biográfica sobre la vida y la carrera del cantante de ópera italiano Carlo Broschi, conocido como Farinelli, considerado uno de los cantantes castrato más famoso de todos los tiempos. Está protagonizada por Stefano Dionisi, como Farinelli y fue conducida por el director belga Gérard Corbiau. La voz de Dionisi interpretando a Farinelli, fue obtenida mediante la mezcla digital de las voces de Ewa Malas-Godlewska, una soprano de origen polaco, y Derek Lee Ragin un contratenor estadounidense, con el objetivo de recrear una voz auténtica de castrato.

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Paolo Fresu (Berchidda, 10 de febrero de 1961) es un trompetista y fiscornista italiano.

Docente y responsable de diversas actividades nacionales e internacionales, ha tocado en cada continente y con los nombres más importantes de la música afroamericana de los últimos 30 años. Ha registrado más de trescientos cincuenta discos de los cuales más de ochenta con su propio nombre o en leadership y otros con colaboraciones internacionales (etiquetas francesas, alemanas, japonesas, españolas, holandesas, suizas, canadienses, griegas) a menudo trabajando con proyectos ‘mixtos’ como Jazz-Música étnica, World Music, Música Contemporánea, Música Ligera, Música Antigua, etc.. colaborando entre otros con M. Nyman, E. Parker, Farafina, O. Vanoni, Alice, T. Gurtu, G. Schüller, Negramaro, Stadio, etc. Muchas de sus producciones discográficas han obtenido prestigiosos premios en Italia y en el extranjero. En el 2010 ha abierto su etiqueta discográfica Tŭk Music. Dirige el Festival ‘Time in jazz’ de Berchidda, es director artístico y docente de los Seminarios de jazz de Nuoro y ha dirigido el festival internacional de Bergamo. Ha actuado como invitado con Gran Orquesta Italiana, la ONJ, Orquesta nacional de jazz francesa, la NDR – Orquesta de la Radio alemana de Hamburgo, la PJMO del Auditorio /Parco de la Música de Roma, la Orquesta Sinfónica de la RAI, la Orquesta de la Arena de Verona, Los Virtuosos Italianos y otras.

Ha coordinado, además, numerosos proyectos multimedia colaborando con actores, bailarines, pintores, escultores, poetas, etc. y escribiendo música para películas, documentales, vídeos o para el Ballet o el Teatro.

Hoy está activo con muchos proyectos e interpreta más de doscientos conciertos al año por todo el globo. Vive entre Bolonia, París y Cerdeña.

Georg Friedrich Händel/Lascia ch’io pianga

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Johann Heinrich Wilhelm Tischbein, también conocido como Goethe-Tischbein, esto es, Tischbein de Goethe (Haina, 15 de febrero de 1751 – Eutin, 26 de febrero de 1829) fue un pintor y grabador alemán.

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Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1751-1829), Autorretrato, 1783. Óleo sobre lienzo. Ubicación actual: Weimar Stadtschloss

Pertenecía a la familia de pintores Tischbein. Fue alumno de sus tíos, primero de Johann Heinrich en Kassel, pintor que se dedicaba al retrato cortesano; y después de Johann Jakob en Hamburgo y Holanda. En este último país estudió la pintura del siglo XVII y en Suiza donde entró en contacto con el movimiento del Sturm und Drang. En el año 1777 marchó a Berlín, donde trabajó como retratista. Pasó dos años trabajando como retratista en Bremen y Berlín.

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Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1751-1829), Ulises anhela Ithaca, sin fecha. Pluma dibujo en papel blanco, pintura al agua. 32.4 x 20.7 cm. Oldenburger Landesmuseum für Kunst und Kulturgeschichte.

Como muchos de sus colegas contemporáneos, Tischbein vivió en Roma durante algunos años. En 1779 obtuvo una beca de estudios para ir a Italia, lo que le permitió pasar por Múnich y Núremberg, donde pudo estudiar las obras de Alberto Durero, de las cuales copió los Apóstoles. Durante esta primera estancia en Roma (1779–1781) su estilo cambió del rococó al neoclasicismo. Pintó paisajes, escenas históricas y bodegones. En Zúrich en 1781, gracias a Lavater, entró en contacto con Goethe. De estos años son las telas, ambas conservadas en el Goethe Nationalmuseum de Weimar, Götz y Weislingen y la Vista de San Gotardo, siendo esta última una de las primeras interpretaciones románticas del paisaje suizo.

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Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1751-1829), Homero. Ilíada Héctor se dirige a Paris y Helena, y lo exhorta a ir a la guerra, 1786. Ubicación actual: Augusteum (Oldenburg).

Su segunda estancia en Roma, gracias a una segunda beca de estudios, duró dieciséis años (1783–1799). En Italia se adhirió al movimiento neoclásico, cambiando incluso sus iconografías, si bien al comienzo siguió tratando temas inspirados en la historia nacional alemana, pronto pasará a temas de la antigüedad clásica, siguiendo el ejemplo de Jacques-Louis David.

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Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1751–1829), Odysseus y Penelope, 1802. Óleo sobre lienzo. 86.8 × 107.9 cm. Colección Privada.

Debe su apodo de Goethe-Tischbein a su celebérrimo cuadro del escritor que se conserva en Fráncfort del Meno. Profundizó en su amistad con Johann Wolfgang von Goethe en 1786, acompañándolo a Nápoles en 1787. Más tarde, Goethe relató este viaje en su Italienische Reise (Viaje italiano). De ese mismo año es su obra más famosa, un retrato de Goethe como viajero en la campiña romana (actualmente en el Instituto Städel, Fráncfort del Meno).

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Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1751-1829), Goethe en la Campiña romana, Roma , 1787. Óleo sobre lienzo, 164 × 206 × 64,6 cm (81,1 pulgadas). Instituto Städel, Fráncfort del Meno.

El famoso retrato del gran poeta se creó durante la estancia de Goethe en Italia de 1786 y 1788. En la Via del Corso en Roma, Goethe y Tischbein a los que les unía una gran amistad, compartieron un estudio. Son característicos de este cuadro la concepción de la composición como si se tratara de una estatua heroica y el contenido bien estudiado. Goethe, gran admirador del mndo greco-latino, homenajea a los antiguos clásicos con su Ifigenia.

El escritor aparece en una pose meditabunda y solemne sobre el fondo de Appia antica, entre restos de esculturas, ruinas de acueductos y a lo lejos el perfil de los Castelli, no un simple retrato-souvenir, sino verdaderamente un recuerdo del Grand Tour emprendido por Goethe, mas la consagración del Grand Tour como un rito irrenunciable e iniciático para toda una generación de amigos de lo antiguo.

Un complemento musical a esta entrada: La Ópera Werther de Jules Massenet.

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Werther es una ópera en cuatro actos con música de Jules Massenet y libreto en francés de Édouard Blau, Paul Milliet y Georges Hartmann, basada en la novela epistolar Los sufrimientos del joven Werther (Die Leiden des jungen Werthers), de Goethe.

Composición

Es un proyecto largo tiempo meditado por Massenet; los primeros esbozos se remontan al año 1880. La esencia de la composición se desarrolló entre 1885 y 1887. El secreto del éxito logrado por Massenet en el dominio de la ópera es más razonable atribuirlo a la facilidad y frescura de su vena melódica que a razones estrictamente teatrales. Los libretistas, Édouard Blau y Paul Milliet, adaptaron la novela epistolar de Goethe, desarrollando particularmente el papel de Charlotte para hacer un personaje tan importante como el rol titular. El sentimiento puramente francés, típicamente parisino de Massenet, se encuentra íntegro en toda su producción, incluso en este germánico Werther, derivado de la famosa novela de Goethe. Pero hubo un momento en que no se creyó así. La obra fue rechazada por el teatro de la Opéra Comique de París, cuyo director, Léon Carvalho, encontró “este triste tema sin interés”.

Werther

Partitura del famoso pasaje “Pourquoi me réveiller?” (TercerActo) ¿Por qué me despiertas, oh viento de primavera? Mañana en el valle vendrá el viajero Recordando mi primera gloria … Y sus ojos en vano buscarán mi esplendor, …. … …

Quiero terminar esta publicación con esta vital y maravillosa interpretación de este “Pourquoi me réveiller?” en la voz de uno de los mejore tenores líricos de la actualidad, el peruano Juan Diego Florez. Espero sea de vuestro agrado.

 

Goethe-Tischbein/Pinturas homéricas y Werther

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